Fumados dos cigarrillos, me alegro de que el "caso Nino" haya salido bien. Ayer me costó dormir por unas injerencias absurdas de familiares que no saben que el rancho suyo está lleno de cosas por arreglar. Cuatro euros de frambuesas. A los niños no hay que frustrarlos, pueden sufrir un trauma si no se cumplen sus deseos. El deseo continuo de hacer su voluntad. Hay que ver qué educación la de ahora. Todo lo que se hace es para aplacar el deseo más tonto de los niños, los reyes de la casa. Si seguimos así, los niños de ahora querrán la luna de mayores y se frustrarán a los 30 años por no poderla obtener. La vida, sin embargo, es muy dura y pone a cada uno en su sitio. Los niños de ahora tienen entretenimiento ilimitado las veinte cuatro horas del día. Cuando dejen de ser niños, ¿qué serán?
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