Estamos ya en navidad y la nieve artificial recorre las pantallas de los televisores porque la nieve de verdad no cae ya en diciembre. A Manolo le cae mal ese detalle, que solo nieve a modo de adorno pueril en los anuncios y películas. Otras cosas de la navidad también le ponen malo. Tuvo que echar el otro día a un borracho que no hacía más que molestar a las jovencitas del centro comercial. Lo hizo razonadamente, hablando con el borracho, que se puso a llorar. La navidad trae, envuelta en ella, estos malditos refugios de la soledad. Habló con el borracho y averiguó que su mujer estaba con otro, que sus hijos le despreciaban. La maldita navidad hace estos estragos mientras suenan villancicos y cae una maldita nieve de mentira en los televisores. Viva la navidad, pero que viva poco.
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