Me tengo que rasurar la cara y limpiarme el cuerpo con agua. Son dos acciones que llevan tiempo y ganas de hacerlas. Es una pena infinita notar que la gente del común, el pueblo, está poco instruida. Si estuviera más instruida, sabría mejor a qué atenerse. Pero bueno, los libros ya se sabe que traen mucha letra. Quizás demasiada letra en un montón que se junta y da mucha pereza descifrarla. Es mejor una parla con el vecino o compañero de trabajo que sabe lo mismo que tú, que no leerse un libro que lleva su tiempo y ganas de hacerlo. Un libro es ajeno a la vida, un libro no vive la vida como la vive la gente. Un libro espera ahí abierto o cerrado todo el rato y no dice ni hace nada. Es mejor una pistola, que, si la disparas, acaba matando a alguien. Un libro se dirige a los ojos y si lo lees, ya no sabes qué está ocurriendo a tu alrededor. Leer es de tontos, votar es de inteligentes si se vota a la facción que va con tus intereses. Es mejor hacer una manifestación que doblegue a la administración que leerse un libro que hable, precisamente, de manifestaciones. Un libro, un ser instruido. Un amigo, un ser satisfecho. Un voto, la voluntad del pueblo.
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