Las vacas, en los prados asturianos, mugen. También en los prados castellanos. Hace mucho calor y estamos en octubre. No sé qué va a ser de nosotros. Me he cortado el pelo y he comprado un humificador. La atmósfera de mi casa no tiene tan mal olor a tabaco. Las ventanas están abiertas y no viene por ellas frío. El soltero envidia al casado y viceversa. No estamos a gusto con nada. Quizás un día, no se sabe qué día, el pueblo se quite la opresión de la mentira de encima, de todos los embaucadores del mundo. Y salgamos ese día a la calle y todos sepamos, todos seamos capaces de interpretar la realidad que nos rodea, no andaremos ya vagabundeando por la vida de forma mísera. Ojalá eso ocurriera. Dejaría de haber políticos, ideologías artificiales, mentiras, cosas huecas que ocupan mucho.
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