El que tapa las vergüenzas y los pecados de otro, desea estar lejos de él, no vuelva a cometer esos pecados otra vez. Y merece honra por magnánimo y misericordioso pues ese que comete pecados no debería recibir más que una ostia en la cara y destapar sus vicios a los demás. Cuando se acaba la fuente de donde salían sus pecados, este sinvergüenza encuentra otra fuente de donde chupar. Pero la gente ya está avisada y conoce de sus trucos y embelecos y soberbias. Parece tonto, sí, y quizás lo es, pero su soberbia es infinita. La soberbia es lo que le guía, un egoísmo brutal. Y es iletrado pero malo, malo, malo.
domingo, 30 de noviembre de 2025
Dice mi hermano Paco que él y yo estamos por encima de la mass media. Aunque fumemos y es gran error. Tenemos carrera los dos, que eso hace mucho para el intelecto y para reprimir instintos bajos. Tenemos un culturón porque hemos leído a los clásicos y a los no clásicos. Sabemos estar en los sitios sin parecer ni pobres ni ricos. Y mucho menos vanidosos o soberbios. Sabemos un montón de refranes y los sabemos aplicar a la situación, que es gran virtud explicadora de las cosas. Se suele decir de nosotros: saben latín. Y no es por menos, pues llevamos a cuestas miles de clases y miles de exámenes y miles de gentes conocidas. Paco y yo subimos la media cultural del universo algunos tantos.
El planeta azul está tan bien diseñado que no merecerían ni los anarquistas ni los nihilistas ni los socialistas ateos vivir en él. La gente se cree que la vida en la Tierra no está bien calculada. Lo malo es lo que hacemos con nuestra vida en la Tierra. Los hay que descienden por la vía de los paraísos artificiales y la ropita y las cosas innecesarias para vivir. Esos se arruinan la vida poco a poco o del tirón. Si calculamos que vivir bien es comer cosas buenas para el cuerpo, no hacer grandes ostentaciones de lujo superfluo, no dañar al cuerpo (aunque yo fumo y hago mal) y llevar una vida ordenada de gustos sencillos, la vida es perfecta, el planeta azul nos acoge en su seno como terrícolas adecuados. Y al que roba y mata y no sabe estar en este planeta nadie le desea el bien. Y si le desea el bien es por una misericordia propia de ángeles.
El que tapa las vergüenzas a un familiar que no las ha conocido ni las conocerá, honra merece, porque encubre un pecado, el de la soberbia, que es muy feo y asqueroso. Hay personas que se creen en el derecho de comprometer económicamente a los demás y no es así. Pero bueno. Ya he dicho mucho de este tema. Los psicópatas me parece que son incorregibles y los soberbios, más incorregibles todavía. Dios los castigará en su día y los meterá en el fondo del infierno para que no salgan de él si no se redimen. Las nubes tapan al sol, soberbio el sol en su manía de dar luz y calor. Pero a veces surge el sol y no es para mal sino para dar abrigo a unos pequeños seres que le siguen con amor. Eso redime al sol, los pequeños seres que somos que no podemos vivir sin él. No todo es detestable en la Tierra y es bonito lo que hay en el Cielo.
No robarás, no matarás, no desearás la mujer del prójimo, honrarás a tus padres, etcétera. Y todo se resume en: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Es difícil amar a alguien como si fueras tú. Y menos si eres un egoísta consumado que sabe hacer daño al prójimo sin sentir el menor escrúpulo. Así son los caracteres psicópatas que tanto abundan en nuestra sociedad, representados muchos en la figura del presidente de España, que es un psicópata de libro. Los psicópatas han cogido el poder sobre un grupo de personas hace tiempo y le hace sufrir y encima, ese grupo le adora al psicópata. Decir la verdad le iría bien la psicópata, lanzarle a la cara los desórdenes que ha provocado. Pero le da igual. Él cree que lleva la razón aunque robe a los demás, ostente un poder maquiavélico con los demás, mate a disgustos a los demás. Hay temas tabú que no se dicen, se ocultan para siempre. Cuántas cochinerías tendrá sz en su vida. Cuántos no habrá que por un deseo egoísta ha mandado a la mierda a su propia familia.
Es igual decir la verdad que destapar lo que está oculto, los temas que se han quedado como un tabú en las familias o en otros grupos humanos como una nación o como unos trabajadores que trabajan en lo mismo. Si hay un ladrón en la familia, pongamos por caso, no se debe decir porque le pillaría la policía. Si un familiar lleva a la ruina a toda la familia, no se debe decir porque el culpable quedaría en mal lugar. Fue un arrebato, dice esa familia, un capricho de juventud. Y ahí sigue el jeta de la película, llamándose a andana porque nadie se atreve a decirle la verdad: que es un mísero ratero o uno al que le importan una mierda todos sus familiares.
A quien madruga, Dios le apoya. Pero, ¿también le apoya si madruga en domingo? El caso es que hay gente que madruga los domingos para ir a trabajar. No me imagino bien quién. Quizás un conductor de metro o un militar profesional o uno que trabaje en la radio a horas tempranas... La vida es muy caleidoscópica y no nos imaginamos nunca qué hay bajo la capa terrestre. Los cuadros humanos y laborales que se extienden en el mundo de hoy en día son insondables para una mente cuadriculada. Hay que pensar imaginativamente en esto de los tipos de trabajo que realiza el hombre en estos tiempos modernos, tan modernos y de horarios locos, muy locos. Pensemos en un hospital, en una parada de taxi, en una fábrica que fabrica innumerables cosas, en un despacho de abogados, en una prisión, etc. Los turnos, los actos laborales, los horarios son como de locos en algunos casos. Así que ahí tenemos a Manolo, que debe madrugar el domingo para ir a un centro comercial y limpiar un centro de juegos infantiles.