Podría darme un paseo por la ciudad pero prefiero estar escribiendo. Tengo muchos libros de poesía y de novela pero prefiero escribir. Así, suelto mis penas al aire y me entretengo. Habrá, como yo, mucha gente que escriba. Una vez fui yo a un taller literario. El señor que lo dirigía nos impuso escribir un capítulo diario de nuestra supuesta novela. Allí éramos 8 postulantes a novelistas. Como yo estaba trabajando, no me daba tiempo a escribir y un día me dijo el tipo ese que dirigía el curso: esto es novela, no cuento. Y dejé de ir. Pero me consta que son legión las gentes que escriben y escriben para sí mismos, para entretenerse nada más. Porque sus escritos no tendrán el apoyo de ser publicados. La escritura, al igual que la lectura, son buenas para el cerebro, hacen que el cerebro esté entrenado y la memoria y la parte del lenguaje de ese órgano están activas, dolorosamente activas para que luego pueda uno expresarse con propiedad e incluso, con elegancia.
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