viernes, 24 de abril de 2026

 Padezco yo una sensación o sentimiento que voy a llamar "tristeza ecológica". Al ver que la hierba se seca ya en abril, que no hay insecto alguno revoloteando o saltando o reptando, que no llueve nunca, que las manzanas no huelen, que los melocotones no llevan jugo en sus entrañas de fruta, que el campo no está nunca verde, que todo lo rodeamos de basura, de plásticos de todos los colores, que el mar está como un caldo a la orilla de la playa, que hace un calor en mayo propio de julio o agosto y unas cuantas cosas más, me entra la tristeza ecológica porque lo que había, ya no lo hay. Y me recuerda todo esto a la maldición que los indios norteamericanos lanzaron al rostro pálido: el dinero no podrás comértelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario