sábado, 25 de abril de 2026

 Los días de invierno han pasado pero no ha hecho demasiado frío: no ha helado apenas. Los domingos son esas cosas viscosas que se pegan a la espalda y no le dejan a uno ni ir a dar un paseo. Los domingos afean toda la semana con su presencia inaudita de dioses tristes. A mí no me gustan los domingos. Prefiero un miércoles dichoso, si la puerta enseña lo que encubre, que un domingo largo e insistente. A lo mejor, un encuentro un martes por la tarde atrae más fortuna que el día del Señor. La vida pasa, solo sé eso, que la vida pasa y no espera ni siquiera a que respiremos o dejemos de respirar. La vida es compañera fiel, no se atrasa, no hay que esperarla, no se rompe como un juguete en manos de un fuerte niño.

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