martes, 14 de abril de 2026

 Anda el día demasiado redondo, demasiado cargado de un horizonte gris. Anda el día lento, como una carro de bueyes. La armazón del día se parece a un armario lleno de ropa de lunes y de calle. Es penoso transitar las horas de un día que no da nada, que todo lo niega, que sustrae la emoción al espíritu. Duda trae el día de que algo suceda. Si no sucede nada, vamos bien. Hay que dar gracias al día porque no ha sucedido nada, nada malo. Me he levantado tarde y ya estaba el sol alumbrando, alumbrando un día tranquilo, anestesiante, largo en horas y pobre de ilusión. Cada hora que yo gaste en este día será para vivir pobremente, para dormir mi vida junto al sol. 

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