jueves, 2 de abril de 2026

 El arte es mirar un cuadro y sorprenderte de lo bien que está hecho. Hay un arte político, ese que hace que una nación se llene de progreso y orden y armonía en todas sus partes. Pero, ¿quién domina ese arte de llevar las riendas de un país confiado en sus dirigentes? Es como si el líder político estuviera escribiendo una novela, una novela creíble, estéticamente fiable y con final feliz. Pero la corrupción, si asoma, afea esa novela dirigida desde el poder. Y también se corrompe si no sigue las normas dadas por el pueblo a esa nación, que son las constituciones. Y también se destruye si existe mucha sopa boba dada desde el poder, el llamado clientelismo y nepotismo y los cargos a dedo. Las cosas que están mal hechas en política asoman rompiendo esa armonía aparente que existe y la novela del poder ya no se la cree nadie.

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