Habría que pensar y repensar ese refrán que dice que mejor solo que mal acompañado. También hay un refrán que dice que una sola cabeza no llega a ningún acuerdo. Y otro que dice que amigos hay que tener hasta en el infierno. El otro día charlaba yo animadamente con un amigo. Salieron muchos temas a tratar. Me lo pasé bien, me olvidé de mí mismo y mis problemas por un rato. Fue muy buena experiencia. Y parece una tontería, ya ves, hablar de algo, de lo que sea. Hay que comunicarse, decir lo que sientes y cómo te encuentras al prójimo. El prójimo es esa caja de resonancia que sirve para que surja de ella algún consejo, algún deseo bueno para nosotros, algún cariño. El hombre y la mujer deben hablar, deben soltar lastre de ideas y problemas que se tienen y volcarlos en un oído amigo y bueno y consolador.
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