Estos días tan frágiles en que no sé muy bien qué hacer se me revuelven todo en ir a pasear por la Gran Vía majariega. En el Quijote se hace una alusión a lo archiconocido diciendo que "eso lo saben hasta los pastores de Majadahonda". La ignorancia estaba muy extendida en tiempos de Cervantes. Cervantes, que leyó mucho, sabía mucho y como anduvo mucho (estuvo en batallas cruciales de la cristiandad, estuvo en Italia, estuvo en Argel, estuvo por toda La Mancha), también vio mucho. Y de lo mucho que anduvo y vio quizás salió ese libro tan afamado que ya harta nombrarlo. Dicen que se sabe poco de la vida de este escritor. La payasada más grande es presentarle como homosexual en un película extrañísima. Las mujeres que rodearon a Cervantes todas sabían leer, cosa inusual en la época. Todo lo que tiene que ver con lo literario ya me es ajeno, me cansa y me aburre. Soy incapaz hasta para pensar en un título de novela. No escribiré más estos meses. Pero seguiré leyendo.
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