Conozco una chica que iba a la asociación de enfermos mentales que siempre estaba viajando. Me daba y me sigue dando mucha envidia cuando pienso en ella. Se apuntaba incluso a una agencia en la que se viajaba de noche en un autobús, se estaba el día siguiente en la playa y el día después, venías ya para casa. Si hago yo eso, me da algo. Me dan miedo los viajes largos en autobús. He hecho varios (a Lisboa, a Oporto, a Valencia). No puedo dormir en los autobuses. Me cansan demasiado. No sé viajar, no soporto los achaques del viaje. Y me da mucho miedo de que, al llegar a algún sitio, me dé la euforia o la depresión. El último viaje a Soria con mi hermano vino determinado por una fase maniaca. Mi hermano lo pasó fatal. No valgo yo para los viajes. Los viajes me afectan al ánimo de bipolar de mala manera.
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