Son las 10:45. Una pena pequeña me embarga el alma. A ver si la hecho fuera escribiendo aquí. Las ninfas de Garcilaso están en el Tajo, que bordea la ciudad de Toledo. Una ninfa muere y todas las demás se apenan. Aves que aquí sembráis vuestras querellas. Cómo debería de ser la naturaleza en tiempos de Garcilaso. Habría mucho más de eso, ¿cómo lo llaman? Diversidad de especies o algo así. No existían los coches. No había contaminación de nada. Garcilaso debió ser un hombre que amaba la naturaleza a juzgar por sus églogas. Églogas pastoriles en las que Salicio y Nemoroso se extendían en sus penas amorosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario