Funcionó la calefacción. El pueblo pequeño recorrió el círculo de las cosechas. Los pueblos pequeños dan trigo. En los bares de los pueblos pequeños la gente habla, se saluda y dice cosas. El ambiente de los pueblos pequeños es íntimo y conciliador. Nadie quiere tragedias ni malentendidos. El olor de los pueblos pequeños huele a granza, quizás a torta de chicharrones y a vino, mucho vino se escancia en los pueblos pequeños a lo largo del año. Yo nací en un pueblo pequeño que no está muerto, como dicen sus habitantes, sino que vibra con los que se fueron y con los que se quedaron. La tranquilidad de ese pueblo no tiene nada que ver con su vitalidad.
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