domingo, 12 de abril de 2026

 La avenida murió en la plaza.

La plaza murió en mi corazón.

Porque no había nadie.

Porque la luz se repetía en la soledad.

Iba yo andando.

E iba muriendo la ciudad que conocía.

Me acerqué a la linde de los bares.

Y no había nada.

La muerte parecía haber vencido al corazoncillo de las golondrinas.

Y saqué de mi paquete un cigarrillo que consumí a la altura de un enorme aparcamiento.

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