Volvamos a un tema que me gusta: nosotros, los ciudadanos de a pie en este siglo XXI, vivimos mejor que cualquier rey del siglo XIX. Comemos alimentos sanos, cuidados, exentos de toxinas y de bichos. Tenemos un cuarto de baño con el que nos deshacemos de todas nuestras inmundicias digestivas. Tenemos agua corriente. Los primeros trabajos del Canal de Isabel II para que las casas tuvieran agua corriente data de aproximadamente, 1850. Pero fue mucho más tarde cuando se consiguió tal hazaña. Tenemos televisión, ordenador, radio para estar informados. La alfabetización de la población es del cien por cien. Los reyes de entonces no estaban ni un mínimo informados de lo que estamos ahora los ciudadanos, que, con encender cualquier dispositivo, sabemos lo que ha pasado en Irán u otros sitios lejanos, lejanísimos para aquellos reyes. En fin, somos reyes de un mundo democrático y con muchas comodidades que no tenían entonces. También hay inconvenientes: comedura de coco, intento de dirigir a las masas a una ideología o pensamiento, el uso inadecuado de las redes sociales, etcétera.
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