lunes, 20 de abril de 2026

 Me he desempeñado como novelista tres o cuatro veces desde que estoy jubilado. Pero no se le puede pedir peras al olmo a un enfermo. Un enfermo padece. Padece de falta de concentración, se le van las ideas. No se concentra debidamente. Aún así, yo escribo aquí en el blog algunas reflexiones sobre la vida que llevo. Si yo me divirtiera y lo pasara felizmente, me quitarían la pensión. Así que suelo estar triste, para que no me la quiten. No puedo trasnochar, me desvelo y no duermo ya en toda la noche. Debo ceñirme a una rutina. A las 10 suelo estar ya en la cama. Tengo ya bastantes años. No puedo beber. La tranquilidad me procura estabilidad. No estoy para fiesta. Ni para viajes. Mi vida no tiene atractivo para mí. Ningún atractivo.

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