Hay que producir. Envuelto en buena imagen, todo es más sutil. Los de arriba y los de abajo siempre van pidiendo paso. Yo llevaba unos días de eutimia. Pero ya se han pasado. Vuelve la dura realidad. Dice una chica en internet que, cuando murió su abuela, empezó la carnicería familiar. Ojalá no empiece nunca mi propia carnicería familiar. No es dinero lo que yo persigo, más bien entendimiento. Y que no me quede solo con mi hermano para siempre. Y que a mi hermano no le dé el brote ya nunca más. Y que hablemos y que tomemos una caña y que nos llamen cuando vengan al parque. Y regalarle a mi sobrinito un juguete. Y que la vida funcione, no la rabia y el resentimiento. Y me pido un día de playa. Los castillos se ganan con el cubo y la pala.
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