Tiene Góngora un soneto muy elogioso a la ciudad de Córdoba. En Córdoba, que yo sepa, está construido el puente romano sobre el Guadalquivir. Me parece que en Córdoba nació Séneca, el gran filósofo al que Nerón obligó a tomar la cicuta. Tiene Lope otro soneto dedicado a la noche y en él dice que la noche es habitadora de celebros huecos, quimerista y loca. Tiene Quevedo algunos sonetos sobre la vida, sobre la existencia. Y en uno de ellos dice que "vivir es caminar breve jornada". Y aquel soneto de Garcilaso que empieza "Cuando me paro a contemplar mi estado", que es un canto al amor encadenado a la voluntad de la enamorada. Los sonetos van diciendo algunas verdades. Los sonetos recordados lo son por la importancia de lo que dicen, aunque el soneto suele ser poesía culta, difícil, de compleja elaboración y resultado.
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