Ya estoy normal, ya no estoy depre ni tengo pensamientos de autolisis. Parece que me he adaptado a este sol y este verano que se ha adelantado. Parece que ya sé cómo matar el rato fructíferamente o de cualquier otra manera. El tiempo va lento, la gente ve derrengada, con cara de sofoco, estos calores maltratan. El maltratador es el sol, un sol que lanza sus rayos y luego rebotan en la atmósfera y vuelven a incidir en la superficie terráquea. No hay mal que por bien no venga. Así, los turistas vienen antes y aumentan las divisas. Un día oí en la radio que somos el bar de Europa. Creo que es verdad pero los precios ya están subiendo fuera de órbita. A ver quién se sienta en una terraza en la que, tras tres consumiciones, nos piden casi doce euros. Hay que tener cuidado y si te sientas en una terraza tener la seguridad de que vas a poder hablar de tu libro. Si no es así, es mejor que no te sientes.
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