El melodrama surge pronto: uno quiere y el otro, no. Disputan adónde ir. Uno quiere ir a un sitio; el otro, a otro. Y ya no se quieren como se querían hace dos años. No discrepaban, hace dos años, de su amor el uno por el otro. La luna rompió el cielo con su luz de milenios, con su larga cara de siempre. Pero también la luna tiene una cara oculta. La luna parece una metáfora del amor. Cuando todo se rompe, parece que asistimos a la cara oculta de la luna. No quiero seguir escribiendo de melodramas, de amores rotos. Vengan a mí las morcillas en la sartén y el melón de postre. Vengan sigilosas las viandas perfectas de un día lunes sin pretensiones oscuras. La vaca en el prado dice mu y Max Estrella dice en el escenario: está bonita la Moncloa.
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