Mes de abril, mes de abril, que acudes con soles redondos al año que te ve venir. Durante tu reinado que dura 30 días, vas haciendo hablar a los pájaros, vas desnudando a los pecadores de la pradera, vas riéndote del ladrón que te quiso robar. Eres un mes de mucho piar, de mucho brillar, de muchas guarrerías españolas practicadas en las oscuras habitaciones, cuando los niños no dan guerra. Decía el poeta que abril viene con flores amarillas. También viene abril con la bragueta abierta, ya sin temor de resfriarse la colilla y ese bollito como de repostería que guardan ellas. Viene el calorcillo, las ganas de juntarse los cuerpos, el deseo de locos desatado y los empujones. Ay, esos empujones del mes de abril.
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