Mis dos sobrinitos viven la vida intensamente. Lola no se harta de subir y bajar constantemente por los obstáculos del columpio, con un afán propio de un escalador. Para adelante, siempre para adelante. Poniendo sus piececillos uno detrás de otro con un tesón fuera de serie. Ángel disfruta cada minuto de su vida. Chilla como una forma de manifestar el impulso vital que le conduce a jugar al fútbol, a jugar a lo que sea, pero con una pasión fuerte y única. Todo le parece nuevo, todo para gastarlo pronto, todo para vivir fuertemente la vida. Será un niño que quiera saberlo todo, probarlo todo, vivirlo todo. Con fuerza e intensidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario