lunes, 20 de abril de 2026

 Quizás haya desilusión en la calle. Todo está tan caro que se hace difícil ir a la playa en verano toda la familia. Es muy triste este coste de la vida tan duro. Una barra de pan, un euro. No se cortan. Habrá gente que se estará forrando. En hostelería, a dos euros el café, la ganancia será estratosférica. Se emplea un adjetivo que define la carestía: precios desorbitados. O sea, que los precios se sitúan en una órbita inalcanzable. Es la política que hay: quieren sacarnos los untos para decir luego que emplean los impuestos en sanidad y educación. Pero no tienen presupuestos desde hace tres años y así, no sabemos dónde van los dineros. Y, además, hay corrupción. De la corrupción se ve tres o cuatro cabezas. Pero la corrupción es amplia. Todos se corrompen cuando hay corrupción, no solo esos que vemos en la tele. Se corrompe todo el tejido político y administrativo. Todos roban. Entonces, ¿vamos a hacer caso a eso que dice el gobierno de que los impuestos no son magia? ¿Dónde va el dinero? Nadie te lo dice.

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