No sale de casa, pone pegas a todo y a todos. No le gusta la gente. Va de asceta, de solitario, de refugiado en un cueva oscura donde solo cabe él. Se aísla y no se da ni cuenta. Pocas veces sale a la calle a dar un paseo o lo hace cuando no hay gente, no quiere encontrarse con nadie. Es hosco, mal encarado algunas veces, busca excusas para todo. Si le dices que come mucho, dice que es normal, que todo el mundo come mucho a mediodía. Si le dices que no hace lavadoras, dice que se tiene que concentrar, que una hacer una lavadora lleva mucho trabajo, que no tiene tiempo y es lo que más tiene en casa: un montón de tiempo que no usa. La ropa se amontona, se agiganta, se atropella en el cesto. Es una persona muy rara, muy rara.
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