sábado, 18 de abril de 2026

 La nervadura de mi cerebro, mis neuronas, a veces se rebotan como pelotas de goma que estuvieran dando vueltas por mi conciencia. Y lo paso mal. Es sinuoso mi cerebro. Unas veces alegre y otras, triste. Es mi enfermedad. Un día, mi novia me compró un libro titulado "Bipolar", de una señora que la padecía, la bipolaridad. Y esa señora era un desastre. Yo no llego al desastre en mi vida, parece que controlo bastante pero cuando estoy triste, me hundo y no quiero hacer nada. Suelo tumbarme en la cama y que pasen los minutos. Suelo rumiar mi tristeza y darme al tenebrismo. Suelo parar y pensar en las cosas negativas a ver si se van de una vez. A veces se pasa mal con estas enfermedades del alma y hay que aguantar. Como decía una señora de la asociación: la mejor pastilla es la aguantinina.

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