miércoles, 1 de abril de 2026

 Espérate a jugar, dicen los de la brisca, ese juego de seis que se sientan a pasar un rato. Y hay veces que no se necesitan triunfos para ganar. Se llama ganar a encarte. Eso me gusta mucho. Porque es ganar sin emplear la fuerza sino la habilidad de que un tres o un as se lleve la baza. Y sin violencias de que alguien corte esa jugada que va de oros o de bastos pero que va aliada a las cartas, no truncada. Así debería ser la vida si el ser humano tuviera plena conciencia de lo que le interesa y conviene. La vida nos eximiría de violencia si las pulsaciones negativas se retiraran de la historia del hombre. Si el hombre juzgara limpiamente qué quiere. Y sin inconscientes latiendo en su mente. No habría guerras, no habría hambre ni dificultad en que la historia siguiera un devenir limpio, pacífico, absolutamente feliz, al encarte.

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