Estoy sentado. A mi izquierda, está la ventana abierta. No se oye ni un solo ruido humano; o sea, conversación, chiste, risas. No hay risas en la calle. ¿Cómo las va a haber si no hay chiste ni motivo para la risa? Yo, mañana, me voy al pueblo. Algo veré y algo comeré y beberé. A lo mejor, en el pueblo, hay algo de risa o de motivo para la risa. Mi pueblo es como un teatro y yo soy un personaje nada más. Ojalá llegue yo al tercer acto de la representación de ese teatro. Así soy más protagonista. Me lo tomaré como un libro en el que unos bañistas van al río. Se enfadan, ríen y el bar cierra a la noche. Andaré acompañado en ese teatro o iré como un personaje libre y altanero. No lo sé. En el pueblo hay poca gente y mucha gente a la vez. Y hay que tratar con todos. Es una pericia todo esto, incluye estar a bien la estancia. Ser un personaje de comedia y no de lo grotesco sentimental.
No hay comentarios:
Publicar un comentario