Igual que los creyentes, los ateos dudan a veces de su incredulidad. No hay más que ver el mundo, cómo está hecho, cómo no se puede explicar solo por la evolución o por un big bang. En el mundo hay inteligencia creadora. Solo pensar en el sistema locomotor humano. O la perfección de un corazón humano. O cómo estamos hechos los humanos en general. Hay que quitarse el sombrero. También hay que ver la solidaridad que hay en el ser humano con el que sufre. Se fundan asociaciones contra el cáncer, contra enfermedades incurables... Parece que el ser humano está diseñado para ayudar al otro. Me parece que ha sido este año cuando se ha descubierto a un esqueleto humano de no sé que época prehistórica con una señal en el hueso de que alguien le había practicado un torniquete o algo así. El ser humano es solidario. Los seres humanos antiguos ya se desvelaban si alguien estaba herido. Le curaban, no le dejaban tirado. Ayudarse entre humanos es común. Pero también es común hacerse la puñeta por envidias o perniciosas ideologías. El ser humano, concluyo, es muy complejo.
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