La luna ya ha desaparecido del cielo. Ha venido el sol con mucha fuerza. Están estos escritos y está la radio. Están las ganas de fumar y está la calle a partir de las 7. Está la cerveza a un euro en la tienda del chino. Y están algunas cosas que no deprimen todavía. Los de los bares no quieren estos precios porque la gente no se sienta a tomar algo. Una cerveza, 3,30. Más de quinientas pesetas. Está un amigo con el que charlo de cosas de la vida, del sexo, de la paternidad, de las piernas al aire de las muchachas. Todavía las muchachas enseñan las piernas. El sol sale para todos y el aire todavía es respirable. No nos encojamos, no dejemos que se vaya la soga tras el caldero. No digamos tristemente: aquí no hay quién viva.
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