Ayer estuve de excursión a la casa de campo. Quedamos en el metro Colonia Jardín. Mogollón de gente; por lo menos, veinte. Nos echamos a andar por una calle y de repente, ya estábamos entre árboles y hierbas y setos. Y un camino que nos condujo a unas mesas debajo de un árbol. Los que me presentó el amigo que nos conducía, luego adquirieron un contorno más definido. Estuve hablando con una María José y con una Nines. Luego, con más gente. Era una delicia estar rodeado de árboles, de fresco prado, de sombras relajantes. Lo malo es que fumé mucho. Lo pasé muy bien. Gente muy maja los amigos de Fede. Lo malo es que ya no se reúnen tanto como cuando eran más jóvenes y subían a la montaña.
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