Quizás los problemas que he tenido últimamente me han reducido la imaginación a hablar de farolas y de aceras, elementos urbanos de poca consideración, a los que hacemos poco caso. Pero yo creo que no valoramos a ese elemento lumínico y a ese cemento pobre porque casi ni nos damos cuenta de que solo hace unos 200 años casi no había luz por la noche y abundaban los crímenes nocturnos como los de Jack el destripador amparado en la oscuridad. No veas qué alivio es por la noche la luz eléctrica. Y que te levantes a mear a las cuatro de la mañana, des un interruptor y la luz se haga. Es todo tan increíble como increíble me parece que hagas de vientre y todo se vaya para no volver. No enfatizamos con fuerza los adelantos que tenemos en nuestras casas y que solo hace unos, ya digo, 200 años, que, en ciencia histórica no es nada, no tenían. Vivimos como Dios, concluyo, el que lo quiera ver.
miércoles, 4 de febrero de 2026
Acabo de ver y oír a un tipo que sale en Youtube hablando de libros. No de su libro, sino de libros. Aparece el menda en su biblioteca inmensa, una bilioteca que a mí me gustaría tener. Saca un libro de Cicerón titulado "De la naturaleza de los dioses". Me encanta el título, pero en Roma había tantos dioses que me parece que será ese libro como "Las metamorfosis" de Ovidio, libro que a mí no me gustó. Luego saca uno de Stephen King. Lo que habrá podido escribir ese tío que empezó teniendo dos hijos a los 19 y trabajaba en una lavandería y se ponía hasta las trancas de coca. Por fin el tipo de Yputube se lanza a leer un tocho de 800 páginas: obras completas de Lovecraft. De terror. El terror es un error. Y en la literatura, también. A mí me gustan las historias de gente normal como Fortunata. Digo normal pero es alucinante la vida de esa mujer que salió de la cabeza de Galdós. Total: me he pasado la tarde oyendo a ese tipo. Luego dicen que el internet es malo.
Estos días de atrás he estado viendo videos de la cadena ser. No sé por qué me han surgido en el Youtube. Hay que oír de todo. Pasan unos personajes modernos, del mundo de la cultura y todo eso. Pero para mí que esta emisora se aconcha con el gobierno demasiado. El País también y luego se ha sumado la primera al carro. Pero este gobierno ya no hace más que sobrevivir. sz, con su debilidad, con sus cien asesores, solo piensa en cuidar su imagen al límite pues hay mucho odio sobre su persona. Solo sale para contar proyectos que llamen la atención y susciten algo de simpatía. A mí me da la sensación de que después de que se ha descubierto tanta corrupción, sz lleva en el pecado la penitencia y puede resentirse su salud.
Un gorrino le dice a otro: qué guarro eres. Pues así son los políticos. Vamos a dejar la política y a elevar en lo que se pueda el afán literario de este texto. Mi ciudad no es de neón, es de parques desaliñados y niños gritones. Es de gente de bar y café y buena índole. Al menos, con los que yo rompo la tarde. También hay muchos extranjeros que andan con los pantalones llenos de yeso. También hay gente extranjera con monopatín eléctrico que se supone que venden motivos para alucinar, para escaparse un poco de este cielo gris. En mi ciudad, todavía hay escenas grises, gente gris, gente que anda gris y escupiendo a la vida. Los que andamos por esta ciudad, vemos gente que no hemos visto en nuestras vidas. Los que pisamos las aceras del bien y el mal, distinguimos bien el bien y el mal.
Se ha de hacer una limpieza de arbustos y hierbas esta primavera para que no haya incendios en verano. A ver si lo hacen o tenemos otra pira como la del año pasado. Gobierno prevenido vale por dos. Pero este gobierno ni previene ni nada. Solo va improvisando como puede. En el fragor de la política que ya se ha convertido en mero insulto, se les va la fuerza por la boca. Yo no creo en la política sino en los ciudadanos. Los ciudadanos saben de un año a otro. Los políticos solo hacen cosas (prometen) en estado electoral y cuando alcanzan el poder, se les olvidan las promesas. Prometer y no cumplir es lo mismo que mentir, así que todos mienten. Lucha contra los políticos de toda laya, es lo que yo propongo.
Ya los troncos de los árboles están oscuros de tanta lluvia. Los pajarillos se esconden como pueden de tanta lluvia. Los insectos de debajo de la tierra se meten más hondo por la lluvia. La gente tiene cara de pocos amigos por la lluvia. Esta fina lluvia, que da título a una novela de Luis Landero, que va calando honda como un pico que cavara una zanja. O una tumba. La lluvia oscura y fría como un dolor intenso, como una amenaza de Dios que sabe que los humanos se portan mal y está a punto de lanzar una plaga, un desastre, una tragedia porque está harto de tanto insulto, tanta ordinariez, tanta iniquidad. Dios no se muda, dice el verso. Pero Dios se cansa, se ha de cansar porque el ser humano llega un momento que satura la paciencia.
El insulto en la vida pública se ha extendido como la mierda. Con Rajoy, no pasaba esto. He leído que ha habido 748 puestos a dedo en Adif. Entonces, ¿qué queremos? Este gobierno ha perdido la vergüenza y está más corrupto que un pera al sol de julio. Clientelismo, millones del erario extraídos, excesos sexuales con "sobrinas". Pero a mí lo que me preocupa es el tono que se emplea cuando un dirigente político se refiera al contrario y es con insultos. Los insultos y el mal hablar los trajeron, no me cabe duda, los morados, los de podemos. Con sus escraches, con sus descalificaciones, con sus descaros, como chulos de barrio. Ya es hora de que desaparezca de la política el color morado. Por bien de todos.
Ayer viví una experiencia curiosa, si no sorprendente. Fui a un centro de fisioterapia. Allí expliqué lo de la inyección y el dolor de pierna que yo creía que estaba relacionado. En ese centro me pidieron un diagnóstico de un médico. Entonces fuimos a un centro médico privado. Allí me vio un médico de medicina general y me dijo que, si me dolía la ingle, que el problema era de la cadera. Pero fue al instante de pagar yo 70 pavos en caja. Fue rapidísimo, no como en la seguridad social. Me dijo el médico que me harían unas radiografías. Me las hicieron en cuestión de minutos. Volví con el médico, con la radiografía delante. Me dijo que no era muy grave y me recetó unas pastillas. Ya por la noche, no me dolía la pierna y hoy me he levantado sin dolores. Lo he visto como algo sublime, como algo eficaz en absoluto. Todo por cien euros, cien euros que me gastaría por ahí en cervezas y cafés.
martes, 3 de febrero de 2026
Si no fuera por el cariño y apoyo que he recibido estos días, ahora estaría más triste que un payaso. La vida me va diciendo que sí puedo confiar en los demás y que los malos rollos pasaron ante esta demostración de fe y amor. No siempre estamos solos quejándonos de los demás sino que, a veces, se junta la gente para darse calor y eso es bueno. El dolor que pasé yo solo con mi hermano hace dos años ha pasado a un acercamiento de planetas y satélites que ha hecho mi universo más amable. La vida se va colando con ternura en el hueco de los sentimientos y deseo que ese hueco no deje de existir ya hasta que me muera.
He estado viendo videos de la cadena ser. Lavar la cara al gobierno es toda su vocación. Este gobierno está acumulando odio gracias a sus graciositos socios. La gente está hasta los huevos de que la gente política saque a relucir fachas. Y los primeros fueron esos pijos progres de Podemos. No se había oído en la política ni un insulto hasta que llegaron los morados asquerosos con sus escraches e insultos. Gentecilla triste, gritona, fea de oír y de ver. Parece mentira que la gente no los rechace de plano y les mande a la mierda doscientas veces. El pablito se fue, el muy baboso, pero sigue la irenita mostrando sus dientes como una perra rabiosa. Encima, el jefecillo sz sacó a relucir la fachosfera. Menuda mierda la izquiermierda que tenemos.
Libre no es nadie. Quizás el náufrago de la isla desierta sí es libre pero en el mundo actual no tenemos más que ataduras. Ataduras que te hacen ir de un sitio a otro. Ataduras provenientes del amor a los demás, de la propia urbe que se despierta contigo y te hace sufrir porque no vas a ese sitio que tanto te gusta y renuncias al placer. Siempre lo he dicho: el mundo es un sitio feo donde se mata al deseo. ¿La libertad es cumplir nuestro deseo más feroz y ansiado? Pues creo que nadie lo cumple. Tenemos que desistir de cosas que arden en nuestro corazón y dar un paseo con nuestros niños o nuestros hermanos. A mí me molaría ir a Benidorm pero no voy porque me duele la pierna, no soporto un autobús y no puedo dejar a mi hermano solo. ¿Veis? Estoy atado como otro cualquiera, a mis circunstancias siempre dolorosas para el corazón. El corazón que dice: coge la general y lárgate.
Voy a hablar de un poeta que se llama José Hierro pero sin mirar en la Wikipedia, solo diré de él lo que sé y de lo que he leído de él. José Hierro era santanderino y estuvo en la cárcel. José Hierro mamó de la tradición de los poetas del 27 pero creo que la sobrepasó. José Hierro sale en las fotos todo calvo, con un rostro recio y avezado y su poesía tiene mucha musicalidad. Tiene tanta musicalidad que parece que lees canciones en vez de poesías. Por los años 90, se le promocionó, como se dice ahora, y salió en muchos temas culturales. No sé si le dieron el Cervantes. No sé si pertenece a las generación del 50. Yo creo que su poesía la supera, como supera la del 27.
La celeridad con que han pasado las cosas me han llenado de asombro. Solo hace una semana, estaba yo yendo al hospital a ver a mi hermano. En la estación de Soto de Henares (estación nueva) sentí el frío colárseme por el cuello abajo. En el tren pensaba yo cómo se repiten las cosas: el Mercadona, las paellas, los rostros de antes que entraban en el vagón: gente recia. Mear en Atocha me costó un euro. Debí de echar un litro. Estar solo en casa otro día para al día siguiente ver nevar, fue un ejercicio de soledad tranquila. Llamar a un taxi me puso casi de los nervios para ir para allá. El tiempo tan lluvioso e inestable rompía contra mi excitación. Pero todo ha transcurrido con al ayuda de la familia y eso es lo cuenta. Vaya si cuenta.
Mirando y mirando en internet he visto que lesiones por la aguja de una inyección son comunes y ponía en el artículo que, con aplicar calor en la zona esta podía aliviarse. Es alucinante internet, como yo lo sigo llamando, no redes sociales. En internet se encuentran soluciones a todo, también mucha distracción absurda. Los llaman tutoriales y son muy buenos para cualquier duda o cosa que tengas que hacer si no tenías ni idea de lo que te pasa. Solo hay que hacer la pregunta adecuada, como yo hice: qué pasa cuando la inyección te la ponen por debajo del glúteo. La información viaja, se entrecruza, avanza y hay está para que la explotes de manera eficaz.
Personas que desconfían de los demás hay muchas. Y personas que solo confían en sí mismas también. Pero la combinación "yo siempre hago lo mejor y los demás, no" es, creo, un signo de soberbia pero también de debilidad de la personalidad. A lo mejor, de niños, aprendieron que los demás defraudan sus expectativas. Si los adultos con los que se ha rodeado (principalmente, sus padres) le han decepcionado quizás ha tenido de lo demás adultos también una idea peyorativa mientras se avivaba en él una idea de superhombre que todo lo podía. Pero, a resumidas cuentas, ¿qué ha conseguido? Con una inseguridad tremenda sobre el mundo adulto, no ha creído en nada que no fuera él y sin tener confianza en los demás, se consiguen menos cosas. La verdad es que es un alma cansada y abatida por culpa de los demás. Pero la infancia pasó y no es excusa para la mayoría de edad.
lunes, 2 de febrero de 2026
Había un tipo muy graciosillo que cortaba todas las conversaciones serias con comentarios ocurrentes y molestos. Hasta que un día alguien le dijo: vete a tomar por culo con tus chascarrillos. Y ya se calló. Era este tipo feo, grande y bobo. Y como ya no tenía diversión alguna, se dejó barba y fue al gimnasio. Pero se aburría de igual modo que antes porque era tonto del bote de aquí a Valladolid. Dice que leyó muchos libros. Dice que en el instituto era el número uno. Hasta que conocí a un profesor suyo que le tildó de idiota en mis barbas. Yo conozco a este tipo. es majete, pero solo majete.
Con la sola ayuda de un diccionario de antónimos y sinónimos, para no repetirme, conseguí escribir una novela. Fue allá por el 2013. Tenía mucho tiempo libre y con una coca cola de estímulo, nada más comer, escribía uno o dos o tres folios. Yo no veo difícil escribir una novela. Cualquiera la podría escribir si tiene tiempo. Es solo pensar una medio historia en tu cabeza que luego se convierte en una historia completa. Yo, como soporte de esta narración que digo, pensé en una prostituta y ya casi estaba hecha la novela. La última que he escrito es sobre una experiencia que yo tuve en Las Rozas. Y ya la he acabado.
Juan Ramón Jiménez iba de orgulloso por la vida pero la poesía que escribió es muy buena. Perdónesele la chulería por el arte que compuso en palabras, versos y estrofas. Lo que no sabe la gente es que este poeta fue enfermo mental y se pasó por la entrepierna todo lo que llevaba faldas: tenía esas dos cualidades o defectos. A mí siempre me gusta recordar estos versos de él: para dar un descanso a mis penas/que me parten la frente y el alma/me he quedado mirando a la luna/a través de las finas acacias. Era un artista de la rima asonante. Era gran poeta. A veces, ensimismados en no sé qué ambiente nocturno, nos consolamos de lo que nos pasa porque no sabemos lo que nos pasa.
Hay personas a las que no les gusta que les hagan hablar porque son de una índole discreta y callada. Pero eso se acaba cuando tienen que pedir ayuda y explicar su caso. Quizás no deseen pedir ayuda por no tener que hablar pero, como dicen en mi pueblo: obligado te veas. Así, las personas a las que se les pide ayuda en estos casos, ven que la necesidad es grande pues esta gente de la que hablo no quiere que se sepa nada de puertas adentro de su casa. Y quizás, los ayuden mismamente por eso, porque no han dado un ruido en su vida y ahora le dan, quedando bien patente que necesitan esa ayuda de verdad.
To be in dire straits en inglés quiere decir pasar apuros. Cuando se habla de apuros, pueden ser estos económicos, de salud y quizás es que no te quieren en tu propio barrio por las razones que sean. Una banda de música se llama así: Dire Straits y la lideró Mark Knopfler. Mark Knopfler escribió una canción que se llamó "Sultans of swing". El swing es un estilo de música. Lo curioso del caso es que a Mark se le ocurrió la letra cuando fue a un bar deprimente y allí estaba tocando una banda de cualquier manera, pero orgullosos de su música. Así me pasa a mí. No publico ni un libro pero estoy orgulloso de lo que escribo. Quizás haya algo bueno entre tantos renglones que he escrito. No me refiero a lo que escribo aquí sino lo que he escrito con idea literaria a lo largo de estos años de pensionista que no es poco ni todo malo.
Bueno. Ya he venido de hacer el trámite. Ha sido más sencillo de lo que me esperaba. Siempre me pasa igual. Creo mil problemas al tener que hacer un asunto y luego me sorprende la realidad con una sencillez que me alegra y me sorprende. La vida para mí es un sobresalto continuo, voy viendo. Y también la verdad de las cosas me gusta, me llena de satisfacción por lo sencilla que es. Llueve y a mí me duele la pierna. Habrá que aguantar unos días hasta que vaya a curármela. Con la paciencia todo se alcanza, decía Santa Teresa de Jesús. Santa Teresa de Jesús es doctora de la iglesia porque supo qué decir y cómo decirlo. Atrapemos una pompa de jabón al vuelo y pongámosla al lado de la mesa como inspiración de las letras que vendrán.
A principios del siglo XX había un crítico de teatro que estaba enganchado a la cocaína. En esa época la cocaína se adquiría en las farmacias. Cuando iba a presenciar una función, se ponía hasta las trancas. Y veía los trajes de las actrices y sus rostros resplandecer en sus ojos. Y oía los diálogos de la obra y le parecían filosofía kantiana. Alucinaba en colores y luego escribía unas reseñas sobre la obra en cuestión que asombraba a quienes las leían. Otros críticos de otros periódicos criticaban la obra en cuestión casi con desprecio, con la serenidad del abstemio. Este crítico enfarlopado solo tuvo el mérito de escribir buenas redacciones en bachillerato pues un tío suyo lo metió en el periódico. El tío se dio cuenta un día de su adicción pues veía que tenía subidas y bajadas de ánimo muy pronunciadas. Y le llevó a un balneario del Norte, donde se desintoxicó. Y un día a este crítico espírico le dio la tuberculosis, muy común en aquella época. Y le dijo la mujer: ¿compró cocaína en la botica? Y el crítico dijo: no, no. Mejor dame una manzanilla.
Cuando deje de escribir esto, me voy a hacer un trámite al ambulatorio. Estoy nervioso porque en el ambulatorio me da la sensación de que todo funciona mal y no hay más que líos pero hay que tener fe. Nada te turbe, nada te espante. Con la paciencia todo se alcanza. Hace lluvia y dicen que va a estar así todo el mes. Esta atmósfera quizás beneficie a los taxistas o a los repartidores de comida a domicilio pero no al ciudadano normal. El ciudadano normal puede entristecerse mucho al ver todos los días este espectáculo de amargura húmeda como un paño de cocina muy empleado. Voy al ambulatorio.
domingo, 1 de febrero de 2026
Estos días de atrás, una tarde que se abrió el cielo después de andar lloviendo todo el día, los pájaros empezaron a piar. Lo tomé como una señal de aliento de que me iban a salir bien las cosas. Voy a empezar a leer libros de serie B, sin complicaciones, fáciles de leer, como es fácil oír el canto de los pájaros. Pero no sé dónde venden esos libros que parecen el patito feo de los libros. El canto de los pájaros en una ciudad tan arbolada como en la que vivo se convierten en oración al cielo, una oración de la naturaleza que anuncia la calma, la transición y la bella mujer que se desnuda frente a nosotros un día muy misterioso. Qué bonito el cántico de los pájaros en el azul.
El actor Bonifacio García del Edredón se cayó actuando en un escenario. Los espectadores creyeron que formaba parte de la historia que les estaban contando teatralmente pues Bonifacio interpretaba al mejor dotado de los albañiles suicidas. Y para los actores no hay mayor abismo que el proscenio que mira y mira todos los detalles desde su butaca. Pero Bonifacio, con una pierna dolorida logró subirse de nuevo y siguió su guion. Bonifacio iba vestido con una camisa blanca pues en la historia era domingo y ya había descanso dominical. Fuera de escena su mujer, hacía una paella teatral: dame sal y Bonifacio salía y daba sal imaginaria a la paella teatral. Al decir Bonifacio: me he caído de una silla imaginaria y me echo daño en una pierna, su mujer en la escena no supo qué contestar al primer momento pero como oyó y vio el trastazo, cogió el hilo de la historia y la historia llegó a buen puerto, o sea, a su final. Y es que Bonifacio moría de unas fiebres tuberculosas que el médico que llegaba al final de la obra no supo curar.
Este era un señor muy pesimista con los demás pero muy optimista con todo lo suyo, muy pagado de sí mismo. Cuando a uno que conocía le daba un arrechucho, aunque fuera leve, decía: está visto, se va a morir. Cuando algo le pasaba a él, decía: bah, esto no es nada. Lo resuelvo en un minuto. Y así iba pasando el tiempo despreciando un poco a los demás dentro de ese pesimismo que tenía a la población entera. De puertas a su casa, todo estaba bien. No podía ir mejor. Un día acudió al médico con una dolencia leve: sentía ruidos en los oídos. El médico le dijo que era síntoma de algo peor: síntoma de un pesimismo desmedido, que se cuidara. Pero no hizo caso y siguió pensando de los demás que no valían un pimiento y que todos estaban equivocados menos él. El pesimismo este le condujo a no amar a nadie, se aisló y vivió en una burbuja de la que no salió en su vida.
Ya he bebido agua y me dispongo a escribir. Un día fuimos a un museo los alumnos del instituto y nos pidieron que escribiéramos sobre lo que habíamos visto. Yo creo que escribí una buena redacción sobre el museo arqueológico. Luego, la profesora de historia me dijo que era muy bueno lo que había escrito. Me sentí muy orgulloso. Andando el tiempo, en la universidad, yo intentaba escribir una novela pero no me salían más que cuatro o cinco folios sin historia alguna. Solo me salían descripciones y algún diálogo suelto. Seguía yo leyendo y cada novela que leía, así quería yo escribir, al estilo de la última novela que leía pero nunca me salía. Ni en el instituto ni en la universidad supieron explicarme lo que es el meollo de una historia, el conflicto, el nudo, el enredo en una historia y así, no me salía nada.
En esta España en que vivimos hay que ser de esto o de lo otro. NO cabe la idea de colaborar políticamente un partido con el otro. Creo que es un error. Los partidos tendrían que parar de criticarse unos a otros y cooperar para el bien ciudadano. Así, las cosas irían mejor para toda la nación. No sale una corrupción de un partido que no sea mordazmente atacada por el otro partido. Cuando hay algún tema público como el de Julio Iglesias, no hay consenso alguno. Unos se ponen del lado del cantante y otros intentan destrozarle. Las democracias fuertes buscan el acuerdo entre variantes políticas. Las débiles, no se apoyan ni un milímetro en sus opiniones. Ya desearía el ciudadano medio que no hubiera tanto ruido político y mediático. Pero la verdad es que el ciudadano medio pasa de todas estas historias. Hoy, el ciudadano medio se comerá, probablemente, una paella y se echará la siesta feliz, independientemente de las controversias políticas.