domingo, 7 de diciembre de 2025

Yo tengo un piso junto con mi hermano que pagamos los dos juntos, el piso es nuestro, de nadie más. Yo he cobrado un sueldo por ser profesor que me ha costado sudores y disgustos, madrugones y aguante ante unos adolescentes malcriados, maleducados, faltones, etcétera. Ahora, mi hermano y yo tenemos una pensión por haber cotizado que es nuestra, de nadie más. El que diga que todo esto va a ser suyo se equivoca de medio a medio. Nunca será casa, dinero ni nada de nadie más que de mi hermano y de mí. Nosotros dispondremos del dinero para pasar una vejez digna o deseable. Y nada más.Y el que quiera peces, que se moje el culo.

sábado, 6 de diciembre de 2025

 El agua se hizo amiga de la sangre. Todo era pavor de muertos en las calles. Yo andaba como hechizado por tanta destrucción. Los cuerpos muertos exhalaban un olor a carne tostada, a carne que se podría. Yo quería algo de comer entre todo ese caos reventado por las bombas y tiros de los enemigos. Yo no estaba seguro allí así que debía andar hasta un barrio de la ciudad donde no hubiera combates. Y me fui andando por unos kilómetros fuera del centro de la ciudad y llegué, después de mucho andar a un pueblo llamado Las Rozas. Y allí me acomodé junto a una familia. Y comí por fin un chorizo con unas algarrobas y un poco de sal. Y bebí agua de una fuente que había por allí. Y me sentí un hombre nuevo al beber y comer.

Este era un hombre que vivía con su hermano. Los dos habían comprado una casa. Era suya, de nadie más. Y tenían planeado venderla cundo murieran y el dinero de la misma entregarlo a Caritas. Para ganarse el cielo. Sería una acción de última bondad con los pobres. Los pobres se lo agradecerían mucho. Comerían un pastel muy bueno pensando en estos dos hermanos caritativos. Y en misa, un cura hablaría de estos dos hermanos elogiándolos por su bondad y generosidad. Y, cuando murieran, serían alabados como personas nobles y liberales como pocos. Y no sé si irían al cielo, pero cerca le andaba.

 Este era un hombre que llevaba sin comer tres días. Su país estaba en guerra y todos los días eran bombas, correrías de soldados crueles que mataban a los soldados y civiles del régimen y violaban mujeres a plena luz de la calle. Este hombre que digo no había conseguido comer nada, estaba exhausto y sediento. Hasta que encontró a una mujer que hacía la comida en una pequeña olla, a las puertas de su casa. Como combustible había utilizado astillas de una puerta reventada por una bomba. Le pidió algo de comer y se lo dio. Aquello era pan con verduras y carne cocido todo junto. Sabía un poco a precariedad e improvisación ( a lo mejor era carne humana la de este guiso montado con prisas y determinación). El caso es que comió y bebió un poco de agua que le ofreció la mujer y este hombre siguió dando vueltas entre ruinas hasta que ACNUR le llevó a un refugio y allí estuvo mejor.

jueves, 4 de diciembre de 2025

 Te equivocas conmigo, dijo el hombre y amenazó con el dedo índice levantado. La mujer que le había intentado dar un beso estaba bebida, casi se caía y no hizo caso de la advertencia del hombre que pagó y se marchó del bar. Era nochevieja y estaban en un pueblo como otro cualquiera. El vivía en la capital pero para estas fechas navideñas solía desplazarse al pueblo. El hombre se fue a su casa a ver la tele ya que no tenía ya muchos amigos en el pueblo, se encontró solo con tanta juventud que se sintió viejo y cansado de tantas navidades pasadas en el bar de su pueblo. Pero estaba contento de sentirse viejo y cansado. Otros por menos habían muerto. Y al otro día, en el aperitivo, pensaba resarcirse de esa mujer alborotadora y borracha. Y ya le dio un beso a ella. El que me pediste anoche. Me gustas más serena que borracha, querida.

 Solo con mirar por la ventana siento el frío de la mañana. Suena una sirena. La muerte pasa en ambulancias blancas. De la noche no quiero nada pues no me vino el sueño en ella. Además, ya está pasada. Ahora queda la parte que la luna cede al sol, mi amigo el sol. Ojalá el sol fuera una estufa de butano cerquita de mis piernas. El olvido del verano ya ha tenido lugar hace un par de meses atrás. Ya vamos camino de la primavera, pasando primero por la nochebuena. La nochebuena traerá amor entre los hombres de buena voluntad queridos de Dios. Yo no sé si soy querido de Dios. No me lo ha dicho. Ojalá lo fuera. Sería un título importante para mí.

 Si a tu padre o a tu madre le da por pegarte o son alcohólicos uno de ellos o los dos o uno de ellos te abandona de pequeño, ya tienes la infancia truncada. Pero luego pasan los años y ya no eres un niño y quizás seas tú mismo, padre. Y no querrás cometer los errores que cometieron contigo y no los cometes y crías a tus hijos como puedes pero siempre con respeto y amor por ellos pues son tus hijos y heredarán el cacho de tierra que tú dejes tras de ti. Y los hijos llevarán tu apellido cerca o lejos de donde tú has vivido y serán una prolongación de tu ser. Y, si ahora son pequeños, su futuro es un enigma para bien si son bien criados y no los pasa nada hasta que se hagan adultos.