miércoles, 9 de enero de 2019

Estos días después de la larga navidad, y qué larga se me ha hecho este año, estoy como desorientado y de mala índole. A ver si llega la tan querida rutina. Las noticias del telediario público ya no son creíbles. No hablan más que de Trump, de violaciones y de tonterías que no interesan. No hablan de la situación mundial en sí, sino de aspectos superficiales.
Yo no sé la de violaciones y abusos de curas que he leído en El País, la de tonterías que hay ahora en los periódicos, lo mal informados que estamos. Por otro lado, oír noticias de política es demencial: cinco partidos políticos, a ver qué dice uno y los otros cuatro detrás. Unas mentiras y unas exageraciones cada vez más grandes. Está visto que políticos y periodistas usan la mentira cada vez con menos vergüenza, ya todo vale.
Hay programas en la tele que fomentan la maldad, el ser un hijo de puta porque así se cobra y se prospera, contando las cabronadas que hace uno u otro.
Yo este mundo cada vez lo veo más complicado y si por mí fuera me iba a un sitio donde no haya comunicación alguna y me quedo allí contemplando cómo vuela el águila y oyendo cómo croa la rana, que eso es de toda la vida y no oyendo rollos de tanto advenedizo de la política que no sabe ni hablar ni lo que va a hacer: todos vienen a destruir lo que hay.

La novedad, ese invento del que llega.

martes, 8 de enero de 2019

Esto de las navidades es demencial. Tres semanas en que nada funciona bien, ni la administración, ni los hospitales, ni las tiendas. Todos están de fiesta continua y luego acabas cansado, aburrido de tanta reunión y tanta conversación vana. Yo, ayer y hoy parece que estoy como en un limbo que no sé cómo voy a salir, hasta que recupere la rutina de todos los días. Es que está mal diseñado esto de las fiestas de navidad. No es humano ni lógico. La gente se pone nerviosa, la gente se emborracha, la gente ya está harta. Con dos semanas ya iba que chutaba.
Yo he tenido que hacer un trámite en el banco que empezó el día 11 de diciembre y terminó el 4 de enero. Todo va así. Nada funciona. En la pescadería no había boquerones "porque no salen a la mar". En las tiendas solo venden lo que quieren los tenderos.
Hoy estoy todavía cansado de esa expectación que crea estar pendiente de cenas, de comidas y eso que yo no las preparo. Menudo rollo.
Las familias se ven tres o cuatro veces cuando normalmente no se ven en todo el año y eso crea tensiones y malos rollos. Cada vez entiendo menos esto de la navidad.

domingo, 6 de enero de 2019

Como tengo mucha mañana por delante, la voy a echar en escribir esto. A ver si me dura hasta las doce que me toca fumar. En el Quijote, el hidalgo dice a Sancho: "cosas veredes que te sorprenderán". Como el Quijote es un símbolo de la vida, en la vida también habrá cosas que nos sorprenderán o nos cabrearán o nos indignarán. Ahora está muy de moda indignarse, pero para indignarse, primero hay que ser digno, no un mandrias. Ahora se indigna todo el mundo, sea digno o no de indignarse. Como la señora que llega tarde al médico y se indigna de que no la atienden. Pero si usted ha llegado tarde, señora.
La señora que ha llamado a las 7 de la mañana creyendo que eran las 7 de la tarde es una señora a la que hay que sufrir. Últimamente, hay que sufrir a mucho despistado que pide una cocacola por la cara o hace cosas parecidas.
La gente de ahora no es digna casi ni de llamarse persona, de lo mal que se conduce por la vida. Son como niños chicos o mamarrachos que no saben dónde tienen la mano derecha.
Me drogo, me alcoholizo, me doy un golpe con el coche, no sé que hora es, soy comunista, en fin. Gente que no sabe estar en el mundo de ahora.
Si tienes muchos amigos gilipollas, diles adiós.

sábado, 5 de enero de 2019

Son las siete de la mañana. Una amiga ha llamado a Paco y le ha dicho que si son las siete de la tarde, que si hemos quedado en el bar. Así es la amiga. Es una amiga con enfermedad mental que cada vez está peor de la cabeza. Con el mal rollo de si podrían ser nuestros padres los que llamaran para alguna urgencia, me he despertado. Seguro que si soy yo el que despierto a mi hermano, me monta la mundial. En fin, así aprovecho para ir a pasear luego, más tarde. Mientras escribo esto, hay un silencio grande en el edificio, ni siquiera se han levantado los niños vecinos por los juguetes. Ayer, Paco y yo fuimos cada  uno a su bola, yo me puse a oír el fútbol y me lo pasé bien pues el pequeño (Huesca) ganó al grande (Betis) y estuvo muy emocionante. Paco se puso a ver la tele. No sé si afeitarme o no. Ayer, Majadahonda estaba imposible por el rollo de la cabalgata y no salí en toda la tarde, nada más que a comprar leche. Ayer fumé cada media hora y hoy, haré lo mismo.
La vida es cada vez más imprevisible. Pasan más cosas impensadas, pasan más calamidades, la gente está como una cabra y los demás sufrimos las consecuencias. Pero no hay que dejarse llevar por la corriente de la inconsecuencia de los demás y llevar la vida que queramos nosotros, no los monstruos con los que habitamos.

La vida es inevitable, es lo que hay.

jueves, 3 de enero de 2019

La vida sigue su curso. La vida siempre ha seguido su curso, estemos tristes o estemos alegres, haya pan o no, nos hayamos caído por un barranco o hayamos montado en globo. La vida sigue siempre su curso. Al cabo de un tiempo, parece que la vida sigue por derroteros que conocemos y ya, cuando despertamos, no nos asusta la mañana, que antes era como una montaña que empezaba con el sol recién alumbrando. La vida sigue su curso. Se nos haya muerto alguien querido o haya nacido un niño en la familia. La vida sigue su curso, sea difícil vivir o tan fácil que no nos demos cuenta de que vivimos. La vida cursa, estemos tontos o seamos inteligentes como para ver la verdad en cada cosita que vemos.
La vida sigue y sigue, tozuda y bruta como una vaca y poco a poco, nos acostumbraremos a ella por lo que hemos vivido antes o por lo que nuestros padres o los libros nos han contado de ella.
La vida sigue como un río.
La vida es como alta mar.
La vida fluye como el morir.
La vida es un misterio grande como el océano azul.

miércoles, 2 de enero de 2019

Pasó el día y pasó la romería. También hay quien fue romera y volvió ramera. Yo le voy a pedir a los Reyes Magos, que en realidad eran reyes sabios porque la astronomía, en aquellos tiempos, era el máximo saber, que me den fuerzas e inspiración para acabar tres novelas que tengo inconclusas y quizás que conozca a una chica que sea buena para que me dé felicidad. Este último deseo se lo pido a los reyes con todas las precauciones porque según esta el patio... Si no lo llevan en sus camellos (ese regalo de la mujer buena) se pueden quedar con él porque más vale comer tortilla que no comer nada por culpa de una que te encuentras por la calle. Así que los reyes magos este año de confusión creo que no saben ni lo que llevan en los camellos, según está el mundo de confundido y revuelto.
También pediría a los reyes magos que se acabe la guerra de Siria y la del Yemen, tantos muertos, tantos muertos niños. Pediría a los reyes que no hubiera tantos dirigentes siniestros como hay, que todo lo confunden y alteran y que surjan en el mundo personas que dirijan estados que estén a la altura de las circunstancias. Pido a los reyes salud para mis padres para que vayan cumpliendo años con esa sonrisa que tienen en los labios y pido para mi hermano que se olvide un poco de problemas imaginarios y viva la vida y sea feliz. Y por toda mi familia pues seguimos unidos con nuestras diferencias y nos perdonemos nuestras faltas y seamos felices. Pediré también una armónica pues me gusta el sonido que produce tal instrumento, aunque no sé tocarla y espero que los reyes magos pongan un poco de luz a tantas tinieblas que veo.

martes, 1 de enero de 2019

Resulta que ayer la reunión obligatoria me la tomé en plan deportivo y me lo pasé bien. Hoy me he despertado a las nueve y media y no me quito de la cabeza la idea de estar estrenando algo, aunque ya digo que el tiempo es lineal y terco y no se ajusta a eventos humanos de invención.

Año nuevo, año nuevo,
que rodarás igual que un huevo:
¿qué nos tiene que pasar
que no nos haya pasado ya?
Pasaremos por mil trances
y por problemas atroces.
También felices seremos
cuando menos lo esperemos.
A este año que entra
híncale bien el diente,
teniendo siempre presente
que vale más que un pariente
cualquiera de nuestros dientes.
Este año que aparece
no cometas disparates,
vete con calma y tesón
y disfruta de la vida.
No veas televisión
y sal a la calle y mira.
En fin, la vida que pasa y pasa
es espectáculo raro.
Lo propio del ser humano 
es vivirla como sea.
Sal a la calle este día
a disfrutar de la vida
que son dos ratos y medio.
Para luchar contra el tedio
saluda a este año nuevo
sin cometer adulterio.