Yo creo que todo está más caro por causa de la guerra. Los misiles que se lanzan desde Ucrania valen un montón de dinero y toda la comunidad europea está pagando esos misiles. Rusia va de imperio que conquista un nación pero económicamente, está ahogado. El otro día miré a cuánto está el rublo, la moneda rusa. Resulta que un euro equivale a casi 100 rublos. Los rusos ganan alrededor de 500 euros. Putin es un melancólico de la idea de que Rusia es grande cuando la verdad es que es pobre. Lo que digo: cada misil de esos que se lanzan vale 10.000 o 20.000 euros. Y lo paga la unión europea. Ojalá acabe pronto la guerra porque ya es absurda. La frontera está fijada ya en un punto y no se va a mover. La frontera es la que es, nadie avanza nada desde hace un año o dos. Putin debería pensar como un estadista, no como un soñador de la Rusia soviética.
lunes, 3 de noviembre de 2025
La página en blanco es odiosa. Está esperando, sí, ahí quieta, sin ideas en mi cabeza. No hay manera de rellenarla de líneas preciosas. Tengo que mirar algunos versos que me den pie para iniciar un pensamiento, una historia, un grupo de palabras con sentido. Y leo: el gran rebaño del silencio puro. Y no sé a qué se refiere ese silencio ni ese rebaño. A lo mejor es el rebaño de las letras que no salen, que no aciertan a cumplirse en la página dichosa. Y sigo escribiendo para la nada, para simplemente decir que no digo nada. Y así es la página en blanco: una pequeña tortura, una indecisión de la creatividad, un parón en el decir cosas. Una forma de elaborar la vaciedad de la mente oscura. Una indecisión a la hora de escribir que no conduce a la comunicación con el mundo.
domingo, 2 de noviembre de 2025
Ayer estuve en el pueblo. En el pueblo, desde la plaza, si miras al horizonte, ves campo, naturaleza. Eso es lo que quería yo ver hacía mucho tiempo, una muestra de campos ensemillados, tendidos en una loma, luchando por dar fruto. Estuve largo rato en el cementerio pero no vi a Diego, el amigo que me saludó un día como el de ayer hace un año. No vi más que personas conocidas pero mayores. Luego me recree en la plaza, me fumé unos cuantos cigarrillos en el escenario de mi más antigua infancia, miré los campos otra vez, miré el terreno fértil que da tranquilidad a los ojos con su lejanía. Vi el mundo antiguo de mi juventud. Y luego comí cochinillo. Nada más segoviano. Nada más exultante para la vista que la plaza y nada más exultante para el estómago que el cochinillo.
Hay una canción de Julieta Venegas que dice: yo te quiero con limón y sal, yo te quiero si vienes o si vas. Retrata un amor incondicional. Da igual que ese amor se comporte irracionalmente o de forma extraña. Con limón y sal me parece que se toma el tequila. Es una metáfora muy bonita. Debe de ser para hacer que el trago pase mejor. Hay veces que hay que perdonar a la persona que queremos aunque nos siente mal para muestro orgullo. Hay que comerse el orgullo con ciertas personas que, sin querer, nos hacen daño. Hay que tomar limón y sal para tomar luego el trago amoroso. La vida es mucho de limón y sal. La vida está llena de diálogos que parecen rotos pero que uno de los dos debe iniciar otra vez para que la relación fluya. Nunca hay que enrocarse en una postura agria, hay que sorber el trago.
sábado, 1 de noviembre de 2025
Mintiendo se llega lejos y engañando también. Lo ha demostrado cierto presidente que preside España y que no va a dimitir. Digo que se llega lejos porque este presidente lo ha hecho. De ser un mindundi en todos los aspectos de su vida, con engaños ha conseguido estar en la Moncloa 7 años. Inventándose historias como la amnistía a los corruptos del proceso catalán. Inventándose tantas cosas malas para España, él ha seguido ahí, con su cara dura de siempre. Resistencia, lo ha llamado, pero no es más que una serie de engaños, de estar al filo de la navaja todo el rato con tal de estar en el poder. Y durará todo lo que esté en su mano siempre con la misma herramienta de poder: la mentira.
Tengo yo como 10 folios escritos a mano por una cara que quizás, juntándolos unos con otros podrían constituir un relato. En ellos, cuento cosas de mi vida o impresiones sobre la vida actual. La vida actual es muy confusa, no entiendo yo muy bien por dónde va el futuro. El futuro creo que es la robotización del mundo, la siguiente revolución. Cuando lleguen los robots, que ya están llegando, ya nada será igual que antes, como pasó con la revolución industrial. Dicen que ya ha habido varias revoluciones pero como la robótica, no habrá ninguna. La robótica será definitiva. ¿Y después de la robótica? Será la conquista de los planetas como Marte. Y la energía de fusión.