jueves, 15 de mayo de 2025

 Se ha abierto un abanico de milagros, dice Antonio Machado refiriéndose a la culebra, a la rana y al milano. ¿No es la Creación un milagro y poderla contemplar? Yo estoy rodeado de ladrillos y cemento pero en la laguna negra de Soria, yo vi a la rana en el agua y al águila en lo alto. Somos la nación de Europa que tiene al lobo y al oso en libertad. La diversidad ecológica es buena. Ya no sé de qué escribir así que escribiré de mi cuñado que fue a por una pizza y le dijeron si la quería cortada en cuartos o en ocho porciones y dijo mi cuñado: en cuartos, que ocho va a ser mucho para mí solo.

Mi cuñado: 

el Tolosa.

 A los árabes que llegaron a la península allá por el 711, les gustaban mucho las mujeres gallegas y se las hacían traer a Toledo o a Córdoba. Fíjate qué mezcla. Que España ha sido un pandemónium de razas y  cultura se dice mucho. Es una verdad. Los reyes católicos echaron a los judíos y nos perdimos una vasta cultura. Ganaron Granada en 1492, al rey Boabdil. Y se llegó a América. Todo fue un avance desde Pelayo y desde el Cid y desde Fernando III el santo. Todo el poder de los árabes se esfumó. Y ya Felipe III expulsó a los moriscos. Tarjeta roja para todos. Así se hizo España católica a más no poder.

Cervantes se consideraba buen cristiano.

Creó a Quijote, caballero cristiano de risa y en serio.

 Hoy no tengo muchas ganas de escribir pero por deferencia con mis lectores, escribo (ojalá me invite alguno a un café a modo simbólico). El Madrid que vi yo ayer estaba lleno de niñas y niños vestidos de chulapas y chulapos. Me recordaba a "Fortunata y Jacinta", esos trajes de lunares tan vistosos. Madrid es muy altanero, es muy suyo. La gente madrileña casi va dando voces por la calle como anunciándose y hablan entre ellos aunque no se conozcan, como buenos vecinos. Luego está el Madrid sórdido de las malas compañías, de la droga, de los ancianos en soledad, de las pandillas violentas, etcétera. Pero el Madrid castizo pervive y también el montón de iglesias que hacen el bien en la capital.

La iglesia ayuda.

Ayuda a los necesitados.

Otro día de insomnio. Resulta que las pastillas que llevo tomando años ya no están en las farmacias y me tengo que conformar con otras de otra marca que no hacen el efecto deseado. Creo que ese es el motivo de que no duerma bien. Pero ya me acostumbraré a estas nuevas pastillas. No ha podido venir mejor San Isidro, lloviendo un poco, pues el agua de mayo es muy querida de los agricultores. Ojalá se estuviera lloviendo todo el día y con ganas. La vida está en otra parte pero llegan de ella ciertos ecos que me suenan en los oídos como ondas agradables. El aceleramiento pasó, nunca mejor dicho, y la mañana da paso a una amable transición de las horas.

Ir romera 

y venir ramera le pasa a cualquiera.

miércoles, 14 de mayo de 2025

 Dice Rosendo: eres un tío estupendo, cuando estoy contigo cuánto aprendo. Yo, en el pueblo, siempre preguntaba al que podía. Me hablaban de vacas, de tierras de labor, de tractores, de albañilería, de fútbol, de ciclismo, de todo lo que sabían. Luego, entre semana, estaba por la ciudad. No encontré nunca a nadie que escribiera, que le gustara la lectura y además, escribir. En la facultad, todo el mundo estudiaba lo que decían los profesores. Había una condición que se llamaba oyente, que era ir a las clases de los profesores porque las clases eran de índole pública. Pero nunca estuve de oyente en ninguna clase que no me correspondiera. Podría haber ido a las facultades y estar de oyente, pero no fui. Y ya no sé qué más decir. No sé si es más importante un abogado o un psicólogo o un biólogo que alguien que escriba de lo que se le ocurra.

Hay que seguir cada uno su vocación.

Hay alguna vocación que es enseñar la gramática a los indoctos.

 Está la ciencia de los científicos, que crean hipótesis que se deben comprobar. La realidad debe dar la razón a la ciencia. Y luego está la ciencia de las letras, que es lo que yo practico poniendo frase tras frase lo más decidoras posibles. Los poetas son legión en España. Los abogados, también. Y los psicólogos. Pero los científicos, en España, malviven. Les dan un beca para investigar y si la beca se acaba no pueden seguir con su investigación. Por eso se van a otros países. Ramón y Cajal, en su tiempo, tuvo que convencer a los científicos alemanes y franceses de que aquí, en España, había ciencia. Todos se dedicaban a la poesía. El aragonés se dedicó a la neurona.

Las letras están bien.

Pero lo que hace avanzar al mundo es la ciencia científica.

Entre la precipitación de verme libre, encontré amistad en alguien sorprendente. Y duró unos días tal situación de verme extraño ante un cuerpo. Y la vida sonrió de tal manera que ni yo me lo creía. Pero luego todo volvió a minutar el tiempo con pesadumbre. Y ya no hubo más que un olvido dormido en mi costado. El bien, como llegó se fue y me quedé en mi casa con las mismas paredes asomándose a mi rostro. Y  me largué a Madrid en busca del olvido. Y vi figuras que parecían genios de todo lo que sabían. Y el autobús de vuelta de la capital era verde, de un verde intenso y monocromo.

Quizás he conocido la sorpresa.

Quizás ya ha huido en un pequeño pasado.