viernes, 1 de julio de 2022

Con la inflación al 10,2. La energía a precios desorbitados. El 30% de los hogares españoles a pique de la exclusión social. Y estamos con el rollo ese de la ley trans. La ministra de economía debería estar escandalizada. Pero es que a estos que gobiernan les preocupa más figurar en cumbres de estados, hacerse la foto; en fin, están en otro mundo de la realidad económica. Yo creo que este gobierno, en gestionar lo que ha venido encima, lo ha hecho fatal. He leído El País hace poco. Triunfalista. No dice nada de la inflación. Todo es bonito en ese periódico. Pronto, según ese periódico, saldremos de la ruina por las medidas anticrisis que va a disponer el gobierno.

Y lo que más me fastidia es que el PP no hace nada, no pone una moción de censura al gobierno por llevarnos a la ruina. Me parece que fue allá por marzo cuando empezó a subir la luz y la gasolina y así seguimos. La calle es socialista. Se ha demostrado. Mi hermano y yo, ayer, en un banco sentados hablábamos de esa posibilidad, de una moción de censura, pero nadie la pone en marcha.

La verdad es que los ciudadanos estamos agobiados: inflación, guerra, olas de calor y de covid otra vez. Qué asco.

 El pez grande se come al chico y el tiempo se come las horas; a veces, se las traga con huesos y todo. No damos para más que para ver pasar el tiempo. El tendero espera, el panadero espera y el viandante espera a que se hagan las dos o las tres. Llevo una semana penosa que no termina de pasar. Hoy por fin es viernes pero a mí me da igual. Yo no acabo semana laboral ninguna, yo no llego a casa y descanso. Yo solo veo las cosas que pasan y me horrorizo. Pasan cosas gordas.

La vida es un espectáculo al que no estamos invitados pero nos hemos colado o nos han colado y hay que presenciarlo. Ver cómo otros hacen el indio me sofoca y me llena de tensión.

En fin, la cuestión es ver o no ver lo que pasa a mi alrededor. Lo que pasa a mi alrededor no depende de mí, pero me afecta. No quisiera contemplar cosas feas pero ya las estoy contemplando.

Todo se lo lleva el tiempo. Lo nuevo, a los diez días, ya no lo es. Pero la maldad permanece.

jueves, 30 de junio de 2022

 Estos días de atrás que hacía cierto frescor me iba a pasear a eso de las 5 o 5 y media. Ahora hay que ir a las 6 y media o 7. Es lo que me ha dicho uno de la asociación: andar depende del tiempo: el calor, el frío, la lluvia, mientras que si te metes en un gimnasio, te despreocupas del tiempo reinante. Es una gran verdad. Por otro lado, me vienen al recuerdo algunos sitios tranquilos que yo he visitado y me han gustado por eso, por su tranquilidad, como aquel pueblo de Cantabria en el que tomamos un café al lado de la carretera, según subíamos una montaña. Aquella playa de Gandía, con un café al otro lado del paseo marítimo, donde me sentaba a leer la novela que compré y en el que casi no había nadie porque era la hora de la siesta.

Aquellos días de semana santa en que yo me sentaba en la plaza de mi pueblo y casi veía pasar el tiempo lento, muy lento hasta que se hacía la hora de comer.

Todas esas tranquilidades están desapareciendo y lo que hay por Majadahonda son sucedáneos de esa tranquilidad que un día lejano viví.

 Ayer por la noche no puse a remojo las lentejas y hoy han tardado más de la cuenta en cocerse. Al ir a la biblioteca se me ha olvidado el mechero y me he venido sin mirar empieces de novela porque sin cigarrito no mola lo de ir a la biblioteca. La vida está llena de olvidos: nos olvidamos de portarnos bien y matamos a un semejante; nos olvidamos de dar limosna y el mendigo lo pasa un poco peor; nos olvidamos de quién somos y cometemos el error que nunca haríamos si fuéramos conscientes de quiénes somos. Así todo. No debemos nunca olvidar cómo se hacen las cosas para que estas salgan bien. Claro que el ser humano se enfrenta a veces a asuntos novedosos con los que no sabe lidiar, no es cuestión de olvidar algo o no, sino de improvisar aquello que nos puede servir para que la cosa salga bien. A mí, este verano se me está haciendo eterno. ¿Me he olvidado de algo, no recuerdo otros veranos parecidos para hacerme una composición de lugar y salir airoso del trance? No puedo. Todo es novedad este verano y hay qué pensar cómo salgo de esta.

martes, 28 de junio de 2022

 Me conviene más escribir de mis historias que aquí, en el blog. En este blog se crean malentendidos, ralladura de cabeza mía que expreso sin ningún cuidado y tonterías que cometo al intentar entender una situación. Pero claro. Es más fácil dar rienda suelta a lo primero que me viene a la cabeza que pensar en un argumento y unos personajes. A partir de ahora, creo que en este blog solo hablaré de generalidades o cuestiones amables que no molesten a nadie y me esforzaré más por crear historias. Llevo dos historias a la vez y me lío un poco pero creo que las sacaré adelante. Lo que procuraré no hacer es meter el dedo en el ojo ni en la llaga. A ver si es verdad.

 Juan Ramón Jiménez paseó con el burro Platero por Moguer y fue apuntando poéticamente todo lo que vio en ese pueblo. Todos queremos el romanticismo. ¡Es tan bonito lo romántico! Pero hay que comer y vestir todos los días. Hoy en día, lo romántico está en el papel cuché: salen mujeres y hombres muy vestidos, en caserones modernos donde tiene lugar una vida de lujo. En la peluquería, en la sala de espera del dentista y en las tardes aburridas de los jueves en casa, las mujeres vuelan en un vuelo de ostentación gracias a las imágenes de actores, empresarios, príncipes y escritores que se han subido al carro de la fama que les llevará a resonar sus nombres largamente en el tiempo. La reina Isabel II y todos los personajes aledaños a ella son un factor que llena la imaginación de esas mujeres tristes que sueñan y sueñan con una noche romántica junto a su marido y no sale nunca, no sale lo de las velas, lo del plato especial, los perfumes exquisitos. El marido no es romántico; es trabajador y basta. Y, sin embargo, cuánto veleidoso sueño con una velada romántica.

 Mi prima segunda, Jimena, ha sacado de media en sus notas un 8. Para sacar tal nota seguro que hay que esforzarse, estudiar mucho, resolver problemas, escribir redacciones, hacer ejercicios y memorizar un montón de datos. Así deberían ser todos los estudiantes en España y otro gallo nos cantaría. Jimena es una chica modosita, callada y eficiente. Yo he tenido en el Facebook el instituto donde ella da clases y su manera de enseñar es muy novedosa y siempre están experimentando y creando nuevas formas de enseñanza. Seguro que los profesores de ese instituto son originales, emprendedores y creativos. El sitio donde vive mi prima segunda me sorprendió gratamente la primera vez que fui por ser un sitio muy tranquilo, sin ruidos y muy apto para el estudio por su sosiego, su sugeridor sosiego. Mi prima segunda venía de un pueblo donde hacían mangas y capirotes del modo de enseñar. Pero al llegar a la capital, mi prima segunda ha estado a la altura y ha sorprendido a todos con esas notazas. Ojalá siga en ese ritmo de estudio y aspire a lo mejor profesionalmente.