sábado, 30 de diciembre de 2017

Después de pasar la mañana con unos amigos charlando de las disposiciones gubernativas con respecto al aforo de la Puerta del Sol me he ido a comer con mi hermano. He frito pescadilla, unos filetes importantes. Luego, me he tumbado y he sentido una calma mental como hacía tiempo que no sentía. Allí tendido, he pensado a la ligera en los asuntos más dispares, los que han querido llegar a mi mente, con toda la paz del mundo venían y se iban. Después me ha entrado el gusanillo de la escritura: tenía que escribir. En la novela o intento de novela que persigo, he de resolver un conflicto con varios personajes. No sé cómo dar cabo a un tema de traición de un personaje a otro. Pero lo haré. Lo tengo que resolver. Cada vez que me siento a escribir en el ordenador, es como una especie de examen que yo me hago, me lo hago a mi propia imaginación. Lucho con ella para resolver un capítulo o una escena que me trae en vilo durante uno o dos días. Lo resuelvo como me da mi ingenio y sigo creando otras historias.
Por lo demás, yo llevo una vida de batalla o de batallitas, bastante pobre sino fuera por lo de escribir y alguna cosa más. En fin, espero que algo se mueva en mi vida, que algo se ponga en marcha.

viernes, 29 de diciembre de 2017

En la televisión pública española existe un canal público llamado la dos, que dicen que sienta bien. Bueno, eso depende de lo que echen por la dos. Estaba yo viendo una película de Rodrigo Cortés que lleva por título "El concursante" que ha sido valorada recientemente como una película que vaticina la crisis de 2007. Esta película es de 2006. La fueron a ver poca gente (¿por qué será?) Parece que no hay películas españolas o del ámbito de la lengua española que no sean malas últimamente y las echen por la dos. Esta película cuenta (aunque decir cuenta quizá sea demasiado decir) la triste historia de un concursante que gana un premio hipermillonario. Tiene muchos chistes de una voz en off. Pero creo que nada más que eso. Gusta más en la película la voz en off que todos los personajes que salen en ella. En fin. El otro día viernes echaron otra película de Ray Loriga que lleva por título "La pistola de mi hermano" que no es mala, es malísima y a mí solo me sirvió para ver cómo no se hacen las cosas.
Abundando, espero no ver otra película de este jaez en la dos porque entonces se me quedará una cara de tonto si me quedo a verla y no disfruto de una triste cerveza en compañía de un triste compañero como yo en un bar.
Resumiendo, parece mentira que en España se hagan, se hayan hecho y visos tiene de que se harán tan malas películas que de modo fatídico terminan echando por la dos.
Acabando, no vuelvo a ver ni una sola película de la dos.
Mi hermano Paco se lee los evangelios en las fiestas navideñas y va a misa un par de días o tres. También oye Radio María, una emisora católica. Yo hablo con él de la fe. Yo creo que uno nace con fe o sin ella. Yo he nacido sin ella o quizá los acontecimientos que he vivido respecto a la religión, me la han quitado; sobre todo, mi experiencia durante la confirmación. Ayer vi la situación del Yemen, con un niño esquelético que se mordía los dientes de pura angustia y desolación y de hambre. A mí, ver estas cosas me hacen nacer la fe y dejar de creer a la vez. Todos los desdichados de este mundo, según Cristo, serán los primeros que verán la cara a Dios, Dios está con ellos. Evidentemente, no creo yo que si existiera Dios estuviera al lado de un hombre o mujer orondo que acaba de comer langosta y disfruta de unas vacaciones en Marbella. Sería triste e indecoroso que así fuera. Aunque no se crea en Dios, se siente que Dios está con los que sufren. Otra cosa es que la muerte y la vida son caras de la misma moneda pero no debería la muerte ir acompañada de tanto sufrimiento y tampoco la vida de aquellos en que vivir es un infierno. Yo llevo una vida tenue y tibia, no sufro pero tampoco río. Los días pasan como una extensión tonta de mi ser. Podría ayudar a los demás pero ni mi falta de fe me mueve a ello ni mi enfermedad está para aguantar la miseria de los demás. Dice mi hermano que ha oído que los enfermos mentales nunca están bien del todo aunque tomen pastillas, nunca están a salvo de una depresión o una angustia o un sufrimiento mental. Yo no necesito ayuda por ahora. En lo cotidiano, me voy defendiendo pero no estoy para ayudar. Solo podría económicamente y ya ayudo a ACNUR de esa manera.
En el Quijote, dice Cervantes que hay que "ser humilde con los humildes y soberbio con los soberbios". Lo primero creo que puedo hacerlo pero lo segundo no porque deriva en violencia y a mí la violencia no me gusta. Si alguien me ofende desde su chulería, yo me suelo callar porque el chulo enseguida se enfurruña e interpreta una ofensa que vayan en contra de él. Prefiero dar la razón como a los tontos que verme en una pendencia.
Últimamente, he pensado mucho en un "amigo" al que le gusta ridiculizar a la gente con la que está. Le gusta hacer bromitas con la realidad de los demás pero él no tolera lo contrario. Además, es un tipo que no hace más que hablar de todos los derechos del mundo y de que siempre le están pisando sus derechos no sé qué fuerzas extrañas, sobre todo, de derechas. Ve fachas o nazis por todos los sitios que le incordian la vida y no le dejan vivir en paz. Es un hombre de izquierdas mal interpretadas. No ha trabajado en su vida y creo que está frustrado por eso y otras cosas. Es un hombre frustrado que saca su mala baba con los demás. Es soberbio pero no merece la pena ponerse soberbio con él, sino hacer como que no ha dicho nada y punto. No se le puede preguntar nada de su vida pues guarda un riguroso misterio sobre todo lo suyo pero él pregunta hasta la saciedad a todos los demás. Embroma y embroma y hace chistecitos con cualquier realidad de sus "amigos" (yo creo que este tipo no sabe tener amigos ni respetarlos) y creo que si se le enfrenta, se pone mosca así que lo mejor es dejarle por imposible, a ver si un día deja de reírse de los demás, que lo dudo. De tanto decir que hay nazis a su alrededor, no se da cuenta de que su postura de desprecio hacia los demás es de nazis. No se da cuenta de que hace con los demás todo lo que critica de la derecha, esa que solo está en su cabeza.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Estos días he estado escribiendo lo que parece una nueva historia. El protagonista es un punk. Un punk obsoleto y reflexivo que canta canciones en un bar. Le sucederán aventuras, como la de los huérfanos que pretenden suicidarse una noche de mucho viento. Por lo demás, he recuperado una vieja amistad que perdió el contacto conmigo de la manera más tonta y damos paseos y tomamos chocolate por esas cafeterías de Majadahonda.
Este año he ido al mar y me he bañado, he pasado un aburrido verano en el pueblo, he terminado mi novela "La moneda de la soledad" y me gustaría escribir una novela que se pareciese algo a las novelas que se venden masivamente en las librerías, no sé por qué.  Quizás por un intento de emulación fatuo. Este año me he dado cuenta de que no puedo publicar novelas porque me quitan mi pensión, mi sustento, así que solo escribiré para entretenerme y entretener a los amigos que quieran leerme.
La vida ha pasado este año de modo informe y gris, como una enorme nube que no haya descargado ni una gota de agua productiva. Me gustaría tener un amigo con el que charlar de libros, con el que poder hablar de lo que a mí me interesa. Ya he probado en internet pero no hay nadie al que le guste escribir que haya leído mi anuncio. La gente es muy garrula, qué le vamos a hacer.
Quizás lo que yo busque (amigos escritores) esté tan escondido que nunca aparecerá y estaré solo ante mi oficio y mis inquietudes.

martes, 26 de diciembre de 2017

Lo último de los hermanos Coen es una película sobre un cantautor. La Navidad ha pasado de puntillas por mi vida, ha pasado descafeinada, desvaída, como si no quisiera hacer ruido.
Mi amigo Antonio ha estado de vacaciones estas navidades; es lo mejor, lo más divertido, lo que merece la pena.
Mi hermano y yo tenemos dinero, suficiente dinero para pasar la navidad casi donde nos dé la gana o la imaginación pero nos quedamos en casa, aburridos, cansados, estupidizados por tanta inacción.
Me duele la espalda de dormir siempre en la misma cama, de pasar tantas horas encima del mismo colchón. No estaría de más largarme por ahí a coger aire e inspiración donde no me conociera nadie ni yo conociera a nadie. Aunque me da tanta pereza que no lo hago y luego lo lamento siempre.
Mi historia del punk va bien. Voy rellenando todos los días un par de hojas con las aventuras de este ser tan peculiar, un punk en los años dos mil.
Mi vida va como va: ni conozco gente extraordinaria, ni veo cosas nuevas. Por eso me las tengo que inventar a la gente y a las cosas, para no perecer en la agonía de la rutina que vivo.

Si ves todo del color de rosa, desconfía.
Si lo ves todo negro, ten esperanza.


sábado, 23 de diciembre de 2017

Después de ver las noticias en el periódico, noticias que intranquilizan, noticias que ponen los pelos de punta, noticias que matan, me dispongo a escribir este blog al que dedico algunos ratos. Ya llega la nochebuena, mañana es. Nos veremos las caras gente de raro pelaje y nos aguantaremos el comentario no sea que moleste a alguien de los allí presentes.
Dice Confucio que si sabes lo que hay que hacer y no lo haces estás peor que cuando no lo sabías. Menos mal que yo no sé lo que hay que hacer y me limito a pasar los días como Dios me da a entender, pobremente, con pocas alegrías ni fiestas y con una resignación a prueba de bomba.
Es lo que hay. El otro día estuve con un amigo que reunió en un cumpleaños a 75 personas. Creí que eso ya no era posible. Se lo debieron de pasar bomba. Parece mentira la capacidad que he tenido yo para ir abandonando amigos por el camino y no haberlos repuesto con otros.
Quizás mi enfermedad tiene algo que ver pues yo creo que hasta los treinta y tantos no he estado estable totalmente. He estado peleándome con una enfermedad que no sabes cómo se va a manifestar durante mucho tiempo y mi hermano también.
La falta de amigos se puede explicar por la enfermedad o por la indisposición que procura ésta.
De todos modos, no hay que quejarse mucho. Aunque a mí me gustaría bailar el twist con una extranjera, la vida no me va mal del todo. La vida es de agradecer si eres agradecido y no hay más.