La mañana se logra levantándose uno pronto, recibiendo en el cuerpo los rayos de la madrugada. La mañana se alcanza si uno despierta al fulgor del día que nace, no metido en la cama torturando al colchón, pobrecito. La primera ráfaga de sol que anuncia la jornada es fundamental para sentirse bien todo el día. Hay que madrugar y hacer inspiraciones grandes de aire, que entren en los pulmones grandes dosis de O2, de oxígeno lento. Y no fumar. Y no hartarse uno de magdalenas pringadas en el café con leche. Y decir al que está a tu lado, si es que no vives solo: merece la pena saludar al día que nace justo cuando nace. Y el otro dirá: ya, ya. Y empezará el día de este modo tan tonto y así todo el día, recibiendo la luz del sol, comiéndose uno a sí mismo como si fuera uno un caníbal atroz y vehemente. Como dice la canción: estoy perdido en un bar, ¿dónde estás, maldita?
sábado, 2 de mayo de 2026
Cuando vine de comer de Guadarrama, me puse a oír la radio. Radio 5 todo noticias. Hablaron del 1º de mayo. Muy reivindicativo. Que suban los salarios, muerte a los empresarios. La locutora decía que lo que se ha ganado, no se puede perder. Que se reparta la tarta. La vivienda fue protagonista en las manifestaciones, ya que es un derecho, el de la vivienda digna. Vivienda para mi menda. La gente iba con sus niños a la manifestación ya que los niños deben saber cuáles son sus derechos, los derechos de los obreros. A los niños, tratadlos con cariño. Magoo, Magoo. Luego, hubo una entrevista a Pepe Álvarez, el jefe de la UGT. No estuvo mal. Estuvo muy razonable, no exaltado, no radical. Vino a decir que si viene la derecha, se acabarán los progresos del obrero. Y que los de EEUU celebran la fiesta del obrero en septiembre. Y que las manifestaciones de este 1º de mayo han sido muy internacionalistas. Y que todo es un caos últimamente. Le doy la razón. Viva el obrero aunque vaya sin sombrero.
Resulta que ayer fuimos a Cercedilla. Estaba todo como una mina de gente. Coches aparcados inverosímilmente, los restaurantes a tope. Nos tuvimos que volver a Guadarrama, donde, milagrosamente, encontramos dónde aparcar. Y comimos en un restaurante de esos imaginativos, de fusión que llaman. Paco y yo comimos un cordero deshuesado y a la plancha. A mí no me gustó. Resulta que eran, a la sazón, hilillos de carne de cordero. Fede comió gambas. Luego estuvimos otro rato en Villalba y luego, a casa. Dos horas de reloj en el coche pues también hubo retenciones en la carretera de La Coruña. Yo me pregunto: ¿dónde está la crisis? Si todo el mundo tiene 300 euros que gastar en una comida. Si todo el mundo sale como loco de la gran ciudad. Si todo el mundo gasta y gasta y gasta.
viernes, 1 de mayo de 2026
A mí lo que me fastidia de las películas y de las novelas es que el protagonista no muere hasta el final de las mismas. Y yo digo: pues si se tiene que morir el protagonista por una cuestión lógica como es un tiroteo a cinco metros o una bomba que estalla, también a cinco metros, o que se caiga por un puente, esta vez a veinte metros de altura o cosas así por el estilo pues que se muera y que ya siga la novela de otra manera, aunque sin protagonista. Que dejen la muerte del protagonista al final para las novelas o películas de fantasía, que ahí cabe todo. El quijote no muere más que al final de sus aventuras pero es que el libro que escribió Cervantes casi es un tratado de filosofía, con tantas reflexiones y refranes en boca de Sancho o del mismo quijote. ¿Para qué dio Dios alas a la hormiga? Para morir más aína, dice un refrán del Quijote. O sea, que no debemos aspirar a las alturas de nosotros mismos porque nos la pegamos.
Es difícil saber por qué las antiguas poesías o poemas rimaban y ahora, los poetas ya no se ocupan de ella, de la rima. Las canciones pop de hoy en día sí riman. Si leemos a un poeta actual comprobamos que los versos no están medidos y no hay rima de las palabras de final de verso. Voy a poner un ejemplo: "esas aves que vienen/de otro lugar o cumbre,/o labio de hojas ocres,/o tal vez de otro tiempo,/son pájaros sin canto,/acaso sin edad". Estos versos son de un tal Manuel Jurado, de su libro de poemas "La esfera de plata", ganador del premio "Blas de Otero". Resulta que sí hay medidas para el verso en este poema, son heptasílabos o versos de 7 sílabas, pero no hay rima alguna. Ya no hay rima en los versos, cuestión que da más libertad al poeta. Lo que sí debe haber en el poema es una musicalidad, un ritmo, como si fuera una canción el poema. Y digo yo, ¿a qué estoy escribiendo de la rima de los poemas actuales? No lo sé. Solo que ha salido el tema y ya está. Y a mí la rima de los poemas actuales me da una higa. Y los poetas de hoy en día con su pan se lo coman.
Si las previsiones se cumplen, iré con Paco y con Fede a Cercedilla a comer de menú. Hoy es el día del obrero, 1º de mayo. La gente se concentrará en las calles pidiendo aumentos de sueldo, menos horas de trabajo, menos calamidades y desgracias en el tajo, más tiempo para el bocadillo; si hay fútbol, salir antes; más cursos de reciclaje; más opciones para dejar un trabajo y coger otro; mejores escuelas para la preparación de los hijos que no tengan que soportar lo que soportan sus padres, los obreros; mejor sanidad para curar el estrés, los accidentes de trabajo y los inconvenientes propios que conlleva trabajar de lunes a viernes; lucharán todos los días los obreros por la jornada laboral de 30 horas. Muera el trabajo, dirán todos a una. Porque el trabajo es una maldición y el que diga otra cosa, miente.
En el mundo hay muchos que son más papistas que el papa. Y quieren descollar en ese ámbito exagerándolo todo. Y sacando de sus casillas a la religión o a la ideología de turno. Pero bueno. Ya decía Séneca y otros muchos que la bondad está en el término medio. Los que se salen de madre para defender algo que ya de por sí es radical creo que hacen un poco el ridículo. Ridículo viene de "ridere" latino: lo que es tan raro y extremo que hace reír. Así hay cantantes, actores, intelectuales, artistas, etcétera que defienden la expropiación de casas, la fiscalización de los ricos, la paralización de todos los desahucios, el reparto de todas las riquezas como si estuviéramos en plena revolución bolchevique. Y no se sonrojan si te dicen que te quieren. Y no se sonrojan si dicen muerte a cualquier empresario.