lunes, 6 de febrero de 2023

Hoy he estado jugando con mi sobrino nieto en casa de mis padres. Este niño ha revolucionado la casa con sus travesuras y alegres ingeniosidades. He llevado una ensaimada que ha tenido éxito. La vida va caminando como un camello torcido o como el paso elegante de la garza. Qué más da cómo ande la vida, lo importante somos nosotros que la vivimos. La gente es la importante, la que hace la historia de cada día. Hay veces que se reniega de la vida porque no nos gustan aquellos que la viven con nosotros pero otras es una bendición compartir la vida con geniecillos que corretean por ella como duendes graciosos y sutiles. Viva la vida cuando estás rodeado de felices hombrecillos o gente de bien.

 Sol y sal preservan de todo mal.

La fuente y las cuatro

acacias en flor 

de la plazoleta.

Ya no quema el sol.

¡Tardecita alegre!

Canta el ruiseñor.

Es la misma hora

de mi corazón.


Esta cancioncilla es de Machado. Machado acudía al simbolismo para cantar su verdad poética. La plazoleta y las acacias tranquilas marcan una tarde de esperanzado reposo. Cuando la naturaleza coincide con el espíritu del poeta todo está en un feliz equilibrio. Este poema me recuerda a la plaza de mi pueblo: es igual que la que canta el poeta en un momento breve de felicidad. Al decir el poeta que su corazón tiene la misma hora que la pequeña naturaleza que se reúne en la plaza, es que el poeta está tranquilo, como cuando yo veo las cigüeñas del campanario de la iglesia desde la plaza de mi pueblo. Hay que sentir este humilde latir el corazón con el canto del ruiseñor para ver cómo están las cosas en nuestra vida. Todo coincide cuando estamos armoniosos como el crepúsculo que se va.

Los caimanes nacen en el río y el río en la fuente.

 Estamos a primeros de mes y la gente sí que se atreve a hacer una compra semanal. Luego, a finales, solo hace la gente compras pequeñas. Yo ya me he leído "Un milagro en equilibrio" de Lucía Etxebarría, que es la historia del nacimiento de una niña. La que la tiene, a la niña, escribe la novela para su hija, para cuando crezca, la pueda leer. Es un misterio quién es el padre de la niña, que al final se explica que es un rumano que está en Nueva York, donde la protagonista va un par de veces y conoce allí a un músico negro con el que va de farra etílica. La protagonista que escribe la novela para su hija recién nacida tiene problemas con el alcohol y con su familia. El padre de la protagonista es un ser prepotente y cruel, al igual que el hermano Vicente, un tío asqueroso que ha humillado y humilla a Eva, que así se llama la protagonista, a lo largo de su vida (es la hermana pequeña alcohólica). La novela nos da datos de lo que es un parto y un posparto y de cómo la madre ha tenido relación con novios tóxicos hasta que ha encontrado al rumano en NY.

La paciencia es el talismán de la vida.


domingo, 5 de febrero de 2023

                                                      El sol

                               se hunde

                             rojo

                   por el horizonte tranquilo del adiós

                                   al día.

                             Yo alzo la copa

                             y brindo

por un día feliz en el que estuve en la Tierra sin pasar hambre.

Y digo:

Ojalá el mundo estuviera más repartido entre los seres que lo 

                                 HABITAN.

La sabiduría no es huésped de una sola casa.

Hay sabios en todos los sitios.

Tengo dos amigos que son muy católicos. Uno de ellos llega a decir que te puedes quedar sin dinero pero que no te puedes quedar sin religión. El otro católico no para de decir: Jesús es la vida, la verdad y el camino. Yo soy amigo de ellos porque son dos amigos buenos, incapaces de hacerme daño e incluso, de hacerme bien. Para eso son católicos. Yo también soy algo católico: leo la Biblia, rezo mis oraciones y tengo amigos católicos. Yo nunca he hablado con un cura. A mí los curas me da un poco de repelús, como si estuvieran todo el rato intentando convencerte. Un día, en mi pueblo, estábamos hablando de chicas o de sexo unos cuantos y pasaba el cura por allí, por casualidad. Y dijo el cura: hacedlo por amor. Y respondió uno que allí estaba: si lo hacemos por amor, no lo hacemos nunca. Pues eso. La iglesia y los curas son todo amor.

Doce oficios, trece miserias.

En mi pueblo dicen: hombre de muchos oficios, pobre seguro.

 

Ayer estuve en una casa de una urbanización pudiente, en casa de una amiga. Nos lo pasamos bien charlando. Había un amigo en la reunión que tenía problemas familiares. Los expuso. Expuso cómo sus padres le tratan mal y también otros miembros de su familia. Éramos todos enfermos mentales, de la asociación. Íbamos a ir al teatro, pero solo quedaban tres entradas y éramos nueve. La amiga se prestó a que fuéramos a su casa. Y fuimos. Y lo pasamos bien charlando. A veces, la enfermedad no solo es un tema de salud, sino que la gente, la familia o los amigos se convierten en enemigos y eso trae mal rollo psicológico para los enfermos. A este amigo, según dijo él mismo, le tratan como al niño o al tonto de la familia y eso duele. La vida es lo que te toca vivir: a mí, una enfermedad, no muy incapacitante, pero es una enfermedad.

Cuando se hace rabiar al pueblo, este termina por morder.

La política esta absurda que hay traerá cambios. 

La temperatura es buena, cálida, a las 9 de la mañana en casa. No sé si estar contento o preocuparme o alarmarme por este calor que hace en febrero. El sol permite que yo vaya a Las Rozas y vuelva andando, pero me mosquea este tiempo que hace, este calor que parece de abril o de mayo. Paco dice que yo soy meteoro sensible; o sea, que lo atmosférico me produce cambios psicológicos, que el tiempo me altera. Quizás sea verdad esto. Pero yo preferiría que lloviera un poco, no que haya este clima tan anticiclónico. Pero es Paco el que ve el tiempo una o dos veces al día. Yo no lo veo. Yo me entero del tiempo cuando pasan cinco o seis días iguales y luego todo cambia por las borrascas. Ojalá se emborronara el cielo como el dibujo torpe de un niño y empezara a llover y no dejara hasta marzo.

Prestar es como sembrar el odio.