lunes, 18 de agosto de 2014

Hay muchas cosas envidiables en esta vida pero el que envidia al que tiene un ferrari y un chalet, le va de puto culo. Yo envidio al que sabe y estos que envidian el chalet y el ferrari y el título de conde no saben ni de la misa la media porque generalmente son unos ignorantones parecidos a las urracas, que llevan al nido trozos de cristal creyendo que son piedras preciosas. 
Pásate la vida envidiando al que tiene y no tengas nada, ya verás que larga se te hace pues nunca tendrás aquello que envidias y joderás al prójimo pidiendo dinero para tus caprichos, ya que serás un caprichoso pues así te han educado mientras que te han echado de todos los institutos del mundo porque nadie te ha enseñado a estar cinco minutos leyendo un libro.
La paciencia es la madre de la ciencia y el estudio es amargo pero dulces sus frutos.
Los envidiadores de cosas ajenas ni tienen paciencia para hacerse un puto huevo frito y piden y piden sin rubor alguno. Ni han estudiado en sus vidas ni un folleto y todo eso de leer creen que no va con ellos. Así salen, que casi hay que llevarlos a mear de lo finos que se hacen. Me voy de compras y lo paso guay.
A los que de pequeños y de jóvenes todo se lo han dado, se lo han dado sus padres o se lo han dado un marido o una mujer y no les ha hecho falta ni trabajar ni estudiar ni nada, nada más que pedir y ya estaba todo hecho, ahora llegan a una edad o una circunstancia en que querrían que eso continuara: pedir y me dan. Pero se acabó el asunto pedir y me dan y hay que esforzarse. Y estos que se creían que la vida les iba a llevar a tener un ferrari y vivir como Dios pues así eran las expectativas que el marido o la mujer o los padres les habían dado, ahora envidian al que se lo ha trabajado desde siempre, a los que han estudiado y trabajado mientras ellos disfrutaban de la vida. Y ahora estos aspirantes al conde Lequio y la Obregón no tienen nada: ni una profesión que les guste aunque tengan que vivir de ella, ni un ferrari ni una vida ideal que sus padres o marido o mujer, como tontos, les han hecho creer que así sería. Y están frustados con su familia y sus vidas porque están más huecas que un canuto. Yo no las aborrezco a estas personas sino que me dan pena pero sí son aborrecibles porque crean malestar mental en las personas al no saber lo que quieren. Mamá, caliéntame las patatas fritas y pélame una manzana.
Hay gente que es muy pesada y hay gente que está asqueada de su trabajo y de su vida y como está así, molesta a los demás con sus actitudes y sus insidias torpes que no hacen más que incordiar a los que sabemos más o menos lo que queremos y no nos quejamos tanto de la vida. Hay gente que está en casa aburrida y desearía montar en globo o conducir un ferrari y como no puede, se dedica a envidiar y a inquirir en la vida de los demás a ver si se le pasa el rato. Podría esta gente coger afición a la lectura o alguna cosa así pero no, esta gente está insatisfecha porque quiere ser rica o quiere vivir otra vida y entonces hace dos cosas: interesarse constantemente por la vida de los demás y olvidar su vida propia o envidiar a los demás y dedicarse a no hablar, a estar irritado con los demás o directamente molestar a los demás llamándoles chivatos y gilipolleces de esas de niños pequeños. Porque estas personas han nacido para ser condesas o condes pero como no lo son, se frustran y cargan sobre los demás. Yo les pediría a esta clase de gente que se entretuviera en algo o que viviera su propia vida que no es tan mala como ellos se la imaginan, que es como la de los demás, pero esta gente siempre pensará que su vida es peor que la de los demás y siempre estará que trina y pegará y morderá al que tiene al lado por su frustración. Muchas personas no saben en qué consiste su propia vida.
Estoy deseando que se acabe este verano maldito. Mi madre ha estado parte de él enferma en el hospital, no sabíamos si nos íbamos a poder ir de vacaciones o no. El asunto de las pastillas que se tenía que tomar mi madre nos ha tenido de cabeza, también el de la cuidadora. Por fin nos hemos ido de vacaciones pero yo no tenía la disposición de ánimo muy buena para irme, no he mirado nada del viaje y casi no me ha dado tiempo pues en el pueblo todo ha sido un ir y venir de allí a Majadahonda, no tenía yo mucha ilusión de irme y sin ilusión me he ido. Ye he vuelto y espero que llegue septiembre y lo ponga todo en su sitio para empezar a hacer nuevos planes y cosas que me tengan entretenido gran parte del año. Entre las idas y venidas al hospital, las idas y venidas del pueblo a Majadahonda y el rollo de siempre de todos los veranos que no sé qué hacer, estoy deseando que todo esto acabe y me ponga a la tarea de escribir la novela con toda la tranquilidad que da el hecho de que cada persona está en su puesto y en su trabajo sin incordiar al de al lado. Me tengo que proponer una actividad que me llene el tiempo pero lo tendré que pensar.
Ya he venido de vacaciones. Oporto es muy bonito. Las cosas que me rodean me causan escozores. Mi hermano está muy levantisco y contestón, a mi novia le crecen los enanos, le sale todo mal. Los amigos se muestran muy extraños, dando pena para que les des algo o unos días te quieren mucho y otros, te dan la espalda.
Majadahonda en agosto está muy triste: casi no hay gente porque está de vacaciones, las calles solitarias casi resuenan de huecas que están. Mi blog está triste también porque no he escrito en él. Espero que este parón de vacaciones que he tenido me sirva para coger con más ganas la novela que estoy escribiendo.
La gente en el pueblo, en el que he estado unos días, también está como el tiempo: amuermados, aburridos. Un amigo me ha dado la lata porque no he ido al bar a verle. Menudo cansino: Yo, en el pueblo, no voy a ver a nadie, nunca he ido a ver a nadie y no iré a ver a nadie. Si no me ve el amigo en cuestión, es que no ha estado cuando he estado yo y que no sea tan inoportuno con eso de que tengo que ir a verle. Le he dicho que si estaba enamorado de mí y él se ha resignado a ver el alcance de su tontería. En fin, tienes dos carreras: una pa verte y otra pa no verte.

sábado, 9 de agosto de 2014

Estoy sudado por un calor callado que se ha colado en casa. En estos días de vacaciones en el pueblo mi hermano se ha tirado las horas muertas en el bar. Yo he estado leyendo un par de libros a la sombra de los soportales del ayuntamiento. Uno ha sido sobre la guerra civil española y otro titulado "Fiesta" de Ernest Hemingway. La educación de Hemingway fue muy libre y aprendió antes a cazar que a escribir. Las horas en el bar han dejado en la mente de mi hermano un poso de estupefacción y estupidez. No se puede pasar ocho horas al día en el bar sin que tenga sus consecuencias. Mi madre está muy débil y flaquita pero logra divertirnos a todos con sus cosas. Espero que se vaya recuperando de todo lo que ha sufrido. Hace calor aquí en el piso, yo sudo como un condenado y hay un aire calentorro que recorre la ciudad. He visto a unos sentados en un banco fumando porros que dice que así se evaden de la realidad. ¿Cómo me evado yo de la realidad? Me evadiré de aquí físicamente, me iré a Oporto, a la playa y al bacalao.
Un día antes de irme a Oporto, Majadahonda está desértica. No hay con quién pasar un rato de charla. Llevo toda la mañana metido en casa oyendo las noticias, todas malas como siempre, y acompañado de mi hermano. Parece haberse parado la actividad humana en la calle tanto por los que se han ido como los que se quedan que da la impresión de estar atados a un banco a esperar a ver qué pasa. Y no pasa nada. Luego veré a mi novia que estará exultante por irse de vacaciones pero yo estoy un poco apagado por el marasmo que hay en mi casa y fuera de ella. Una serie de historias mal contadas por mi hermano colapsaron mi estado de aburrimiento; hoy, sigue en ese plan de contar cosas que le han dicho que no tienen ninguna base real. Mi hermano es así. Estos días del pueblo le han trastocado los ritmos de sueño y todo el biorritmo y trastoca todo lo que cuenta. Una por exultante y otro por alterado, no sé cómo van a resultar las vacaciones. Espero pasarlo bien junto a los dos ya que son lo único que tengo.