Hoy he estado a firmar el contrato de una compra-venta del piso de mi padre, donde tantos años pasé viviendo. Todo pasa y todo cambia. Llegan los años y se plantan delante de uno y los que se fueron son como fantasmas que ya no valen. Se queda un hueco mirándonos desde las sombras de ayer. Hay que comer puré y filetes y pescado y saludar a los amigos y a los familiares y a los que nos echan un cable en esta vida. Hoy me he levantado con un dolor en el estómago. Sería algo somático pues ayer estuve nervioso por el evento citado. Ya todo pasó. Un café después de comer, un cigarrillo y una vuelta por Madrid me devolverán la serenidad y la tranquilidad tan preciada.
viernes, 21 de agosto de 2026
jueves, 20 de agosto de 2026
Mi hermano Paco dice que la gente está desconfiada, triste y angustiada por la política que se está llevando a cabo. Y no le falta razón, yo creo. Este gobierno ha abierto la herida de la guerra civil. Uno de la ser decía ayer algo así como que deberíamos concienciarnos de los "miles" de muertos en las cunetas. Luego hablaba este periodista constantemente del franquismo, como si fuera un ente global y maldito. Yo creo que ya está bien de franquismo. Enterrar el hacha de guerra estaría bien ya. No quieran fusilar a Franco después de muerto. Hay que oír llamamientos a la dureza de un dictador. Pero no se habla de las brutalidades de la retaguardia republicana. El franquismo, parece que no nos libraremos ya nunca de ese fantasma.
La hora que va de mediodía hasta la una, no sé qué hacer de mí. Ayer dijeron que habría un bajada grande de temperatura. Y que llovería. Está por ver. Hoy me pongo la inyección a eso de las 4. El mundo va dirigido por cabezas parlantes como una banda de ¿rock?, ¿punk? que se llama así, talking heads. A los poderosos de este mundo se les ocurren muchas ideas y las ponen en práctica. Lo más seguro es que no sean ideas buenas pero las ponen en práctica para dar pasos hacia adelante. La virtud no existe en este mundo, no se la tiene en cuenta. Para mí que todo esto que está pasando es una señal de un apocalipsis al que estamos yendo sin darnos cuenta. No digo un apocalipsis en sentido bíblico, sino humano, global, propio del ser humano que le da por destruir.
sz se pega al poder como un alacrán a una piedra. Ya es por vicio. Se ha juntado con las minorías que solo representaban a un espectro de la sociedad española. Echa la culpa continuamente a la "extrema derecha y la derecha extrema", que no sé qué quiere decir. Ha creado una red criminal corrupta de tomo y lomo, de la cual él es partícipe. sz está jodiendo a España muy fuertemente. Lo malo es que puede ganar otra vez las elecciones (sz está siempre en onda electoral, a ver si salgo otra vez) y nos puede costar muy caro otros cuatro años con este indeseable en el poder. Demonizando a vox gana muchos puntos, sí. Pero es el tío más desolador de la democracia española po rmucho.
sz, psicológicamente, es un enfermo. Para mí, es un psicópata. No le duele el dolor de los demás. Es indolente, frío. Ha montado una red criminal (dicho por los jueces, no por mí). No ha dado explicaciones de muchos desastres, como el apagón o la dana. No ha apoyado a las víctimas. Se ha puesto siempre enfrente de las cámaras para decir lo bien que va España (este país, dice). Para lo malo, se escabullía, no quería salir en la foto. Ha acusado a todo el mundo (a los jueces, a los socios, al pp, por supuesto) de responsabilidades solo suyas. sz es una persona muy peligrosa y está en el poder. Y él ya gobierna sin parlamento, sin presupuestos, sin socios... sz es un loco al poder. Por ti, Lili Marlene.
miércoles, 19 de agosto de 2026
El que no ahorra, no halla en la cuenta corriente. Todo es sorpresa a fin de mes, cuando se mira el extracto. Y, si encima, no te gusta mucho trabajar, lo pasas mal porque ves que el dinero se va y no vuelve. Y que no entres en números rojos que todo son intereses, intereses para el banco claro. Yo nunca he estado en número rojos ni pienso estarlo. Pero los números rojos me da a mí que da mucho yuyu y da mucho qué pensar. Pero me puedo morir de algo, de un cáncer de pulmón, por ejemplo. Y el dinero, ¿para qué lo he querido o quiero? Hacer las cosas bien es mejor que arrepentirse uno de lo que hace. Y puedes estar muerto. Pues dice el refrán: haber elegido muerte. Y yo, en mi vida, muchas veces he deseado muerte.
En verano veo muy poco a los de mi familia. El año pasado se tuvo que poner malo mi padre y mi hermano para verlos más. No sé yo qué gusanillo me trepa por la sien en esto de ver a mi familia. Tampoco es una maravilla pues no suelen contar nada. Y sí que desean imponer rollos como los de la casa del pueblo que, a Paco y a mí, por ahora no nos interesa. Si han ido de vacaciones, no cuentan dónde han estado. Si los ha pasado algo, tampoco lo cuentan. Yo lo veo más o menos bien pues hoy en día la privacidad es la privacidad. Pero creo que los sobrinos por parte de mi hermano mayor tienen complejo de derrochones. Se creen que todos les juzgamos por el montón que gastan y así no hablan. Es mi teoría. Pero puede haber otra.
Francisco Espinosa me parece que nació en Antequera. Fue cura. Pero eso no le impidió escribir sonetos de amor a Amarilis y a Lisis y a Dorotea. En aquella época había muchas Doroteas que se metían en tu cama casi sin darte cuenta. El ser cura en aquellas épocas era como un cargo administrativo más. Ahora ser cura es algo muy serio. Se debe renunciar a Doroteas o Vanesas de este mundo tan espirituoso. Luis Martín de la Plaza nació en Nebrija, de donde era el mayor gramático que tuvo España en mucho tiempo. Luis Martín de la Plaza saboreó los dulces encantos de Camila pero sufrió una sífilis, muy común en aquellas épocas. Y se quedó ciego y murió al poco tiempo asistido por su mujer, que no sabía lo de Camila.
Andando, andando se ven cosas desde las que colegir el estado de este mundo. El otro día iba yo dando un paseo a eso de las 7 de la tarde y me encuentro con un tío durmiendo en un banco. Es el signo de los tiempos: el Ibex, hasta arriba. La gente de la calle, hacia abajo. Nunca ha habido en Majadahonda estas tribus que hay ahora de drogadictos que cada vez son más grandes. Yo le pregunté al dueño del supermercado que está en la plaza donde se juntan estas gentes que si molestaban. Él me dijo: se hacen daño. Solo dijo eso. Pero se ve que deben robar para pagarse la droga pues no trabaja ninguno. Están por la mañana y por la tarde. Ya digo: andando se ve la miseria de un país o una ciudad y yo ya la estoy viendo.
Ayer escribí muchos blogs y escribí uno que decía que hay que trabajar en este mundo. Conozco el caso de un amigo enfermo mental que lloraba porque su padre le llamaba inútil y tonto. Consiguió el trabajo de cajero de un supermercado y ahora se le ve más feliz pues, cuando le veíamos en la asociación, lloraba de lo mal que se sentía. Y el gilipollas del jefe de la asociación decía que el trabajo no era importante para un enfermo mental, cuando todas las instancias ligadas a estas enfermedades dicen que es fundamental. Meléndez, que así se llama este amigo, es más feliz desde que trabaja y es valorado por sí mismo y por los demás. Vaya jefe de una asociación de enfermos mentales. Un vago redomado y un jeta.
martes, 18 de agosto de 2026
Hay que ir asentando las bases para una buena vida. No hacer caso de modas pasajeras, ni siquiera que perduren. Las modas te quitan personalidad. Viste como quieras, vuela con Iberia a Nueva York. Los hay que tienen un caletre y lo tienen que cumplir a la fuerza. Para ellos es el mundo, no para los que nos quedamos en casa. Pero para eso hay que tener mucho parné. Por ejemplo: el martes me voy a Barcelona y el sábado a Cáceres. Olé tus cojones. Pero la primera pregunta que se me viene a la cabeza es: ¿Eres rico? ¿Tienes de verdad tanto dinero? Pues el dinero, por ejemplo a mí, aquí en Majadahonda, se me va bastante rápido. No sé yo cómo se va dando vueltas por toda España. Con su pan se lo coman. Yo, a lo mío: cuidar mi salud mental y corporal, comer bien y dormir a pierna suelta.
Prepárate, va a estallar el obús. Hay que tener fuerza mental y no derrumbarse por mucho que cambien los vientos. El amor de mi vida ya se jodióóó. Las naturales formas de comportamiento humano están en el ser mismo, es algo innato en el género humano. No ofender, no ser descortés. Y si he ofendido en este blog creo que nunca he llegado al insulto de seres cercanos. Últimamente, me refiero. Yo digo cosas que pueden referirse a una generalidad pero las digo porque conozco el caso de las personas que he tratado, incluido mis familiares. No suelo hacer mucha sangre. Solo cuento como podría contar de otros. Las familias pueden tener los mismos problemas que otras y por contarlos objetivamente no se insulta ni se ofende, creo yo.
Mirar de reojo a ver cómo van los demás, nos sirve para aventurar cómo nos irá a nosotros. He conocido gente que ha tenido que vender un buen trozo de su patrimonio porque estaban ahogados de deudas por gastar y gastar sin freno. He visto a un menda que ya no pasea con sus hijas y su mujer y ahora está solo en una esquina fumando y bebiendo cerveza. He visto hombres de mi pueblo y a un hermano mayor que de tanto beber y fumar han derruido su vida. He visto a un familiar vestir como un mamarracho y encima caro. He visto locos, he visto viejos en sillas de ruedas hechos polvo. Hoy ya es 18. Le quedan a agosto 10 días prácticamente.
Aunque parezca mentira para un mes de agosto, el viento aúlla. Solo de vez en cuando y con poca fuerza, pero aúlla unos metros más allá de mi ventana. Debe de hacer ese sonido en la barrera de los álamos o más allá. Mi vejez será tranquila en todo lo que se pueda. Lo primero es no hacer caso a consejeros a los que no importas una mierda. Hay centros para enfermos mentales que están bien, están muy bien dotados. Me consta porque conozco a una viejecilla en Majadahonda que tiene a su hija en uno. Esos sitios tienen internet, tienen huerta, gimnasio, etcétera. Y, como dijo el doctor, los familiares y los trastos viejos, mejor cuanto más lejos. Y no dejas aire que respirar.
Si la vida te da limones, haz limonada, decía en letras gruesas el libro que compré. Es una guía de esas que llaman autoayuda pero no me está gustando. Habla todo el rato así, como en metáforas tontas y consejos muy ambiguos. Lo voy a dejar en la página 30 y voy a leer lo de mi amigo Leo, el mayor de los cuatro hermanos que les deja sin un dólar de la herencia y se pira sin dejar señas. Y encima deja preñada a Charlotte, uno de mis personajes favoritos de la novela que da a luz en el comedor asistida por un bombero jubilado amigo suyo. La vida da muchas vueltas, eso sí. Y por eso, nos sabemos si estamos arriba o abajo o en ningún sitio de los probables que intentamos manejar. La vida te coloca donde quiere, no donde debería.
Un hermano cuenta un trozo de vida de su hermana mayor, heroinómana. La hermana existió y vivió en Barcelona y Génova. Murió joven. Al hermano le resulta muy difícil seguirle la pista. Hay unas anécdotas familiares de un color crudo. El hermano va por las zonas donde había jipismo en los años 70 en Barcelona pero no encuentra a nadie que le dé siquiera una pista. La historia de la heroína la sabemos todos: de venderse en farmacias a estar prohibidísima en los años 80. La hermana se lía con un italiano. Podría ser el argumento de una novela mía.
Hay ahora mismo el ruido de unas máquinas que roturan el asfalto con unos dientes fortísimos. Toda la avenida España arriba hacia el zoco. Me han dicho que es para poner cámaras de vigilancia. Me lo ha dicho uno que tiene un piso en Plaza de Castilla, en Madrid. Y se ha revalorizado ese piso y, a lo mejor, se jubila antes de tiempo con el precio del alquiler de ese piso. Es camarero pero no me ha dicho cómo accedió a ese piso, cómo lo consiguió. A lo mejor se te ocurre pensar de alguien que es un mindundi o tal y a lo mejor, es un arquitecto jubilado que tiene fama internacional. O, como yo, que pensaba que este tipo vivía exclusivamente de su sueldo y mira. Un piso en Plaza de Castilla.
Cuando a mi madre le dio el infarto, me parece que tenía ya 92 años. Esas edades son críticas y no estuvo más de una semana viva. Si a mi padre le llega una fatalidad, tampoco aguantará mucho por lo mismo: por su edad crítica. Mi padre ha sufrido una depresión, una retención de líquidos y una pulmonía pero tiene el corazón fuerte y eso le ha salvado. En caso de que sufra alguna dolencia fuerte, morirá pronto. No es un deseo. Es la constatación de un hecho ya visto. 96 años son muchos años y la edad cansa y fatiga. Pero a lo mejor muero yo antes o algún sobrino o mi hermana o mi cuñado. Nadie está a salvo de los imprevistos de la vida. Y uno de sus imprevistos, sin dudarlo, es la muerte. Por la calle del olvido vagan tu sombra y la mía.
Hemos comido a la una. Lego yo me he tumbado pero como no me dormía, he ido al Rodilla a pasar un rato. Al volver, he visto a un operario de obra dormido con la nuca apoyada en el casco. Hay que tener sueño, ¿no? No he visto ya más a esa tonta que el día que me dijo que iba 20 minutos retrasada antes de dar los buenos días. Las hay gilipollas. Encima, tuve que aguantar que me llamara borde cuando apenas hablé. Habló ella todo: que me tengo que ir, que me tengo que ir. Pues vete, gilipollas. Cuando llegue últimos de septiembre, voy a ir al Gran Plaza 2, a dar un paseo, a comprarme un jersey, a relajarme en el sofá molón.
La vida va atómica, dice una prostituta en un video de Manu Chao, ese estupendo cantante. Y luego dice la prostituta: pero nosotras la vamos a domar o algo así. Tiene Manu Chao una canción que se titula "me llaman calle", que va de la prostitución. En otra canción, habla de la mentira. Mentira comanda, dice. Es verdad. Hay miles de mentiras por una verdad. Porque las mentiras son más elásticas, las puedes adornar. El que roba dice que se le metió solo el dinero en el bolsillo. El que mata dice que se cayó el cadáver sobre el puñal, etcétera. Hay vagos que han hecho mil obras y no han hecho ninguna. Y hay pobrecitos que están todo el día al pie de obra y no los cree nadie.