Pero no siempre está el espejo de la gente limpio o enfrente.
A veces sentimos que no valemos y damos vueltas en torno de nosotros mismos porque solo somos nosotros.
Pero nosotros somos tan pobres que pasamos hambre.
Y no digo nosotros, digo yo y mi triste circunstancia.
Y ya no sé a qué hora será cuando yo seré alguien.
Y lo peor es que me tengo que conformar, batir en duelo conmigo, con mi propia ineptitud de horas vacías.
Y decía un cantante que de momento todo le salía mal
pero algo le salía
mientras yo ando pisando todas las aceras incapaces de la ciudad.
Y me quejo tardíamente y sin consuelo pues es mi sufrimiento solo mío, incorregible como un error.
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