martes, 25 de septiembre de 2018

Hoy por la mañana, mientras fumaba el primer cigarro del día en el retrete, pensaba en dejar de fumar. Pensaba en conocidos que han dejado de fumar, pensaba que es bueno dejar de fumar y me iba fumando mi cigarrito. Luego, he leído las noticias por internet, estoy escribiendo este blog y cuando acabe, probablemente, me fume otro cigarrito, así hasta treinta cigarritos hasta que me acueste.
Cómo es el ser humano que prefiere aferrarse a costumbres y feos vicios antes de probar la pureza de una vida sana y llevar adelante una manera de vivir que le conviene y no un asco de vida que le ata a la podredumbre y al deterioro físico y mental.

Pero es que el ser humano se agarra al vicio como el niño a la teta de la madre. Los vicios son como regresar a una infancia en que chupábamos caramelos y nos quitaban esa angustia de ser niños y sufrir o seguir creciendo y no poder hacer nada.

Somos como pájaros enjaulados que un día conocemos el cigarrito o el alcohol y nos enganchamos a ellos como posesos a ver si nos dan una respuesta al tiempo que pasa o al sufrimiento que padecemos. Y no los soltamos.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Al día de sol, le sigue la lluvia. Al día de ayer, le sigue otro lleno de problemas. El mundo del ser humano sigue este curso tan inestable e incierto. Ayer lo pasé bien con los amigos, fui a pasear con mi hermano, el mundo parecía un reloj bien hecho. Hoy todo se ha trucado en una obsesión inmunda, en un repensar las cosas para no conseguir nada, en comerme el coco por errores pasados. En fin, mañana me pongo la inyección por la mañana. Luego, procuraré calmarme y ser feliz, olvidarme de seres indeseables, de pensamientos abismales, de tiranías del pensamiento enfermo.
De lo que sí me he dado cuenta, cuestión que no tiene nada que ver con mis problemas reales, es de que la política no es más que un entretenimiento de unos cuantos para que todo siga igual. No volveré a leer un periódico en mucho tiempo. No volveré a ver un telediario en mucho tiempo. Y no vuelvo a consultar la Wikipedia en mucho tiempo.
Yo sé que todo tiene una solución y una solución sencilla es el propio paso del tiempo.
Lo que me fastidia es este tiempo de sol y calor que hace que los seres humanos salgamos a la calle, estemos en los bares, fumemos demasiado y jodamos al prójimo como a uno mismo.

Si una persona te molesta, deja de verla, dile por un tiempo que no quieres verla y piensa objetivamente en ella. Luego, dile lo que le tengas que decir o no le digas nada.
Todo empezó cuando mi hermano tuvo la crisis. Mi patrón de sueño cambió y me levantaba a las ocho de la mañana todos los días. Había que llenar la mañana de algo porque fuera hacía frío y no se podía salir a la calle. Empecé a escuchar en YouTube a un historiador que contaba cosas sobre la historia de España. Me di cuenta de unas realidades que me sorprendieron, que no había escuchado antes. Me fui politizando y radicalizando poco a poco. Luego, este verano, empecé a leerme en la Wikipedia la historia de España. Me radicalicé aun más pero sin perder la calma ni dar escándalo. Discreto. Entonces, cambió el gobierno. Llegó Sánchez al poder, del Psoe. Me radicalicé porque no aguantaba a este tío. Pero seguí en mi discreción. Un amigo viejo me llamó a mí y a mi hermano franquistas. Pensé que cualquier estúpido, en la vía  pública, te podía llamar facha o franquista sin venir a cuento. Yo no he insultado a nadie todavía aunque mi posición política se haya radicalizado. A mí sí me han insultado sin motivo alguno.
Bueno. Lo que he averiguado es que no merece la pena politizarse por nada porque los políticos de ahora solo piensan en las próximas elecciones, no en el país. Piensan en su partido, no en el país. Piensan en sí mismos, no en el país. No piensan más allá de dos años, de soluciones cortas que no valen para nada. Se echan el discursito y todo sigue igual. Hay tantos partidos ahora que todo es muy confuso. Todos llevan la razón y ninguno la lleva. Todos claman su verdad y su verdad dura solo lo que tardan en llegar al poder. No es necesario politizarse. Hay que pensar en cosas mejores y más necesarias que la política. La política para los políticos y para los periodistas. Que den por culo a la política.

martes, 18 de septiembre de 2018

Este gobierno socialista y Frankstein no se sabe las leyes. Sus ministras estaban bien barriendo sus casas en vez de tratar de retorcer las leyes para joder al obrero. La vicepresidenta se podría olvidar de Franco, de la iglesia y del lenguaje que dice que maltrata  a las mujeres. Todas estas ministrillas no tienen ni un pase. No dicen más que sandeces. Y el presidente, que echó a Rajoy con la promesa de una regeneración, una transparencia y un nuevo modo de hacer política, nos sale con una tesis... Bueno, ya se ha dicho mucho de la tesis, pero puede que no sea ni siquiera suya. Pero lo peor es ese perder las formas en el Parlamento, señalando con el índice a la oposición y diciendo mentiras. Bueno, todo un espectáculo asquerosito. Y ahora, lo de los aforamientos en 60 días. Ya le han dicho, desde el periódico que le ríe las gracias, El País, que por qué ha usado la Constitución para tapar sus errores. Y los de Podemos, como siempre, que haya mucha fiesta: un referéndum, hala, con algo de picar.
Yo alucino pero no veo que salga nada bueno de este estado de cosas que va de ocurrencia en ocurrencia para que se quemen los días inútilmente. Si yo fuera la oposición, me pensaba una moción de censura porque ya lo dijo Cristo: el que a hierro mata, a hierro muere. Pero no se la pondrán porque son así de débiles y estúpidos, como no se la pusieron al ínclito Zp de los demonios. Porque son todos uno.

La izquierda en este país tiene un poder inmenso sobre la masa cretinizada, que la ve bien. Pero demos un poco de tiempo a esta izquierda y ya veremos quién es el imbécil que la apoye. Después de lo que hizo Zp, todavía oí a algunos que lo había hecho muy bien. Fanatismo, no veo otro modo de llamarlo.

lunes, 17 de septiembre de 2018

El aire es más suave, ya no tan sofocante. La brisa llega a la ventana como si fuera un agua benefactora. Yo querría que mañana se pusiera a llover y no parara hasta octubre para no ver más gilipollas por la calle. Me encerraría en mi habitación y leyendo la tinta de los muertos, me pasaría la tarde muy tranquilo. Porque los muertos no te contestan, solo te hablan y tú escuchas lo que les pasó. Los muertos no insultan. Solo cuentan. Hay muertos que produjeron otros muertos. Hay muertos que se embadurnaron de alcohol. Hay muertos que sufrieron. Otros, que no hicieron más que mandar y dar mítines y robar del erario público y otros muertos que estaban al lado cuentan en su tinta lo que robaron estos otros muertos y lo que mataron y los Valles que construyeron. Vienen luego otros, que serán muertos, y sacan de su tumba a los muertos para revolverlo todo y yo lo veo. Y me da un poco de repelús. Hay y habrá muertos que estuvieron en el poder muy malamente y los libros hablarán mal de ellos. Hay muertos que mataron en una guerra y dieron mítines para arengar a las masas para hacer una revolución y la revolución no tuvo lugar. Y hay vivos que quieren hacer de los muertos una bandera para dividir a los vivos. Pero todos moriremos y quedará la tinta. Solo la tinta.
Resulta que a un bar restaurante cerca de mi casa, empezó a ir un tipo, del que me importa un pito su nombre, diciendo que era de un pueblo de al lado del mío. Luego declaró que llevaba sin ir por el pueblo cincuenta años y que no conocía allí a nadie. Conozco yo más gente que él de ese pueblo. Le gusta pintar y escribir y hacía mofa de mí y de mi hermano llamándonos "los hermanos Karamazov" hasta que le dije que yo me llamaba Ismael y mi hermano, Paco. Que se dejara de cachondeos. Pero lo malo de todo es que hablando de política o de la iglesia o no sé que tema, va el tío y nos llama franquistas. Le digo inmediatamente que lo retire. Lo retira. Pero ahí queda eso. O sea, que este tipejo inculto y absurdo es de esos que ve fachas por todos los sitios y va y nos llama a mi hermano y a mí, franquistas. Pues no me lo llama una segunda vez. Desde luego, que no entiendo que haría Franco a la gente, que parecía el mismo diablo. Cuando oigo decir a mis padres, que sí se chuparon a Franco pues nacieron en los 30, que si no te metías con nadie, Franco no te hacía nada y había, dice mi padre, una libertad que no hay ahora. Y estos papagayos comidos el coco por el Psoe, dicen que el ambiente con Franco era irrespirable, que no se podía vivir y gilipolleces de esas y encima, van y te llaman facha o franquista a las primeras de cambio, como seña de identidad que aplican a aquellos que disienten de lo que dicen estos cachorros del Psoe. O te llaman fascista. Yo, a todos estos desgraciados que no se han leído un libro de historia en su puta vida y repiten consignas y leyendas socialistas, los llamo los sociolistos, que son otra estirpe medio autoritaria y corrupta que tuvo lugar con Felipe González que quería ser el PRI mexicano en España.
El sueño del Psoe con el poder ni tiene límites y es eterno. Veamos cómo llega el Psoe al poder en España en los tiempos actuales: Felipe González, después de dejar bien machacado a Suárez, tras el 23 F. ZP, ese inútil, después del 11M. Y Sánchez con una moción de censura guarrindonga apoyada por los enemigos de España. ¿Eso es democracia o eso es oportunismo propio de los buitres?
Con Felipe González había Psoe hasta en la sopa. Todo era Psoe. Hasta para jugar a las canicas había que ser del Psoe. Pero bueno. Fue reformista y tal y hasta que llegó lo del GAL, que dice que se enteró por la prensa. Con Zp, se empezó a hablar de un república y no faltaban banderas republicanas y la mierda esa de la memoria histórica y el abuelo de Zp. La gestión económica la aprendió Zp en dos tardes con  un ministro. Cinco millones de parados, que se dice pronto. ¿Y Sánchez? El de la regeneración democrática. Perdió el culo Sánchez por decir que la Cifuentes se tenía que ir. Cuando lo de Casado pidieron la dimisión treinta veces y ahora, ¿con la tesis? ¿qué pasa? ¿dónde está la regeneración y la transparencia esa tan invocada para echar a Rajoy? Pero la gente es gilipollas y perdona a la izquierda. Ni un pedo le perdonaban a Rajoy.
Aquí en España, que está llena de gente zafia que no conoce su historia, si votas al PP, ya eres automáticamente franquista, fascista y no sé qué más. Pues yo voy a votar a las derechas porque los gobiernos de izquierda que voy viendo son una mierda pinchá en un palo.

En democracia, se puede ser de lo que quieras pero la democracia española crea muchos papanatas que creen en lo que dice el líder.
Ayer domingo, después de estar con mis amigos, me fui  a Las Rozas andando. Al llegar allí, me interesé por un concepto: la propaganda en la guerra civil. En el Rodilla, me leí unos rollos en internet que no veas. Me ha entrado este gusanillo de la República, la Guerra Civil y el franquismo y no lo puedo dejar. Bueno. Lo que coincidían todos es que la propaganda política en la guerra civil "marca un hito" por la abundancia de la misma. Hubo más propaganda en la zona roja, de modo que esa propaganda perdura hoy en la política actual, como pasó en el gobierno Zp y está pasando en el gobierno Sánchez de la mano de la vicepresidenta Calvo. Hay un periodista en ABC que está alucinado con el personaje Calvo. Dice que ha salido de alguna caverna o algo así. Perteneció a la era Zp y odia a la iglesia y quiere, por todos los medios, regular por ley las relaciones hombre y mujer. Las peticiones que ha hecho a la RAE son de alumno de Primaria. Esta mujer, si la dejan, podría rehacer España, al modo de Azaña, que declaró: "España ya no es católica", al instaurarse la República. Los socialistas se creen más listos que nadie y ahí está su error, que no son modestos. Quieren imponer un ideario a toda costa y la gente ya está harta. Ya nos hartamos con Zp para que vengan otra vez con la geometría social esa. El caso es que estoy sentado en el Rodilla y me levanto de la silla para meterme el móvil en el bolsillo y me dice un tipo, acompañado de una mujer: "¿Te vas?". Digo yo: "No, solo me estoy metiendo el móvil en el bolsillo". Me fumo un cigarro y considero ir a un bar de raciones y me los encuentro allí a esta pareja y me dice el tipo, amenazante: "No te ibas, ¿no?" Yo paso y sigo adelante y me siento y veo desde mi sitio a una mujer muy gorda comiendo con delectación y veo a una chica guapa haciendo arrumacos a su novio de gimnasio y me como una sepia a la plancha al lado de unos viejecillos de ademanes suaves y correctos y oigo un eructo a mi espalda y me voy a esperar al autobús y veo una chica despampanante besar a un tipo. Monto en el autobús y considero la mierda de política que se hace en España. Pero ese no es mi problema sino ponerme a escribir tres novelas cortas y matricularme de Psicología en la Uned.