martes, 30 de junio de 2015

¿Quién entiende la política? La política ha recorrido toda la humanidad desde que apareció el hombre en la Tierra. La primera política que se aplicó fue probablemente la que encargaba a los hombres la tarea de la caza y a las mujeres cuidar del hogar. Y era de lógica. Luego la política se complicó un poco más pero poco más ya que sigue siendo cosa de hombres en la mayor parte. Que la política consiga el reparto de la riqueza habría que verlo. Hay personas que con un gesto ganan millones y otros que tienen que estar deslomándose toda su vida. Eso no lo soluciona la política. La política es como un teorema que no abarca la realidad completa de los hombres. ¿Qué tiene que ver la política con que a un hombre le gusten tanto las mujeres que se arruine la vida por ellas? O al revés. O que se la arruine por otros motivos. ¿Pensará ese hombre o esa mujer en la política cuando el deseo le apriete la entrepierna? La política es un engendro que conduce al poder y una vez allí, se hace lo que se puede o lo que se quiere, con sus consecuencias: la ruina de un país o su solvencia ante el mundo. Mira Maduro: no piensa más que en su perduración en el poder, como Fidel. ¿Eso es política? Eso es una mierda. O la política de ZP, ¿qué era eso más que un exhibicionismo triste de un megalómano atontado? Y suma y sigue. La mejor política es la que persigue el bien común, no la concepción iluminada de unos perro flautas que la quieren imponer desde la izquierdona, esa izquierdona que no quiere instituciones, todas les molestan. Pues que pongan de cónsul a un perro pulgoso. O que creen el ministerio del 15 M o el Chaves Ministery y repartan las riquezas a golpe de decreto, las pocas riquezas que queden cuando ellos entren en el poder. O que se vayan a la Puerta del Sol otra vez y alcen las manos al dios de la indignidad.

lunes, 29 de junio de 2015

Intentar engañar a una nación con palabras como "desaceleración económica" en vez de crisis y llamar antipatriotas a los que decían que sí la había para ganar elecciones es de miserables asquerosos. Poner ministrillos y ministrillas de la "miembra" y de los fenómenos interestelares, todavía es peor que de miserables asquerosos. Pues eso es lo que pasó. Y a mí me da que los dirigentes griegos están engañando a su nación con referendums y haciéndose las víctimas, huyendo de las reuniones enfadados porque no les dan lo que quieren. Si lo que quieren nunca se lo darán. Zapatero decía que necesitaba "tensión" para ganar las elecciones, que era su máximo afán, no gobernar para los españoles, como se pide a un jefe de estado, sino ganar elecciones y salir en las fotos, como si se tratara de un juego a ver quién ganaba más, el muy cretino. Y estos dirigentes griegos también quieren llevar a su nación a un callejón sin salida, engañándola, no diciendo lo que hay sino lo que ellos quieren que haya. Y aquí tenemos a Podemos, grupo de perroflautas que, si les dejaran, harían lo mismo que Tsipras y volveríamos a la peseta y al corralito y a lo mismo que con ZP o peor, aunque es difícil. La izquierdona ha vuelto pero como farsa de la que hubo. Ya vino con Zp a hacer el gilipollas y vuelve con Podemos a mentir y a engañar.

viernes, 26 de junio de 2015

La mañana ha transcurrido feliz. He charlado con mi amigo el vendedor de cupones que hoy no estaba contento con la venta y le esperaban horas de aburrimiento. Todos los cupones colgaban de la cristalera de su cabina y nadie compraba. Estamos a fin de mes, le he dicho. Ya, habrá que esperar a la semana que viene, ha dicho él. Le he dejado con su contratiempo y le he deseado que se divierta en su barrio. Luego he quedado con una amiga con la que no tomaba café desde hace mucho tiempo. Pensaba que el encuentro sería aburrido pero no, ha estado muy bien. Yo le he hablado de mis escritos y ella ha dicho que hay que moverse por las editoriales y la verdad es que me ha animado un montón. Ahora no creo que me mueva por las editoriales por el calor y porque llega agosto pero sería un buen punto en septiembre darme una vuelta por ellas. Yo le he preguntado a esa amiga cómo le va la vida y me ha dicho que no le va muy mal del todo, con sus hijas y con su madre muy mayor y tal pero que bien. Le he dicho que se ponga a salvo del sol este fin de semana y nos hemos despedido. He comido y ahora, a la hora de la siesta, me imagino por Madrid con cartapacios entrando en editoriales.

jueves, 25 de junio de 2015

Generalmente no ocurre nada, solo se pasa el día. Es como cuando aventaban el grano. Se quedaba el grano en el suelo y la grama se iba volando. La pequeña grama de todos los días, las pequeñas molestias. Lo que se saca en claro después de que ha transitado el día por nosotros es el grano, es lo alimenticio. Hemos despertado, hemos desayunado, hemos comido, hemos echado siesta y llegamos a la noche y dormimos. El grano del día. El Señor no nos ha importunado con ninguna cosa con que lamentarnos, todo ha ido como la elaboración de un pan o como el vuelo de un ave que busca sustento. No hay nada por lo que llorar, tampoco por lo que felicitarnos, esa es otra. Así es de justo el círculo del sol. Ni tenemos que llorar ni tenemos que hacer alharacas por nada. Es la justicia de lo anodino, de lo que se parece a otros días. Y así pasa el tiempo, sin que nos  valoren los méritos a los mediocres ni tampoco nos tiremos de los pelos por ningún accidente. Pasar el día, es el lema de la gente humilde, como dicen ahora o pobre, como se decía entonces.
No estoy triste ni alegre. No me obsesiono ni me relajo del todo. No viajo pero viajo con la mente. No sueño mucho pero sueño que soy feliz. Tengo obligaciones pequeñas y las cumplo sin problemas. Tengo la casa un poco sucia pero me conformo o no la limpio en condiciones, algún día me pondré y pasaré unas horas limpiando. No hace mucho calor ni mucho frío. No llueve pero cae algún chaparrón. El periquito que tengo no canta porque le bajamos la persiana y se queda en tinieblas a la hora de la siesta. La hora de la siesta, por otro lado, es interminable. No tengo muchos amigos pero quizás los que tengo son buenos, todo lo buenos que pueden ser. Tengo muchos defectos; entre ellos, que me despierto tarde y se me pasan las horas del nacimiento del día en la cama. Hago las cosas despacio, nadie me mete prisa. Hago de comer para mí y mi hermano. Veo poco la tele y leo bastante. Me gustaría que hubiera un poco de emoción en mi vida pero no la hay. Soy uno de tantos, quién lo dijera, un ciudadano que anda por la ciudad. Bueno, como diría el sabio, no conviene ser muy alto ni muy bajo.

martes, 23 de junio de 2015

Hacemos a veces grandes planes para el verano. Por lo menos planeamos las vacaciones aunque sea para estar tirados en el patio de casa sin hacer nada fumando un cigarrito tranquilo. Los más ambiciosos se sacan el título de pesca y un día van a la orilla del río y tiran la caña. Las amas de casa espantan a los niños con sus bicicletas (así hacen el tonto más lejos) y se dan a la charla con la vecina sobre los acontecimientos de todo el año por el barrio o por el pueblo (entre medias, la narración de una receta de cocina aprendida hace dos meses que ha tenido éxito en casa). Y así se pasan los días digamos que más flexibles, sin tanta etiqueta como en el invierno, como salvajes estilo tarzán, sin camiseta ni nada el padre de familia. Yo veo que este verano viene bien. No sé por qué me da buen pálpito. Espero pasarlo bien. Una semana la paso en Cádiz y voy en coche que para mí ya es una novedad importante. Las restantes semanas he planeado un programa literario que es lo mío. A ver si lo cumplo. Total, el verano son ocho semanas de infierno entre las que podemos intercalar unas cuantas duchas refrescantes y unas cervecitas.

domingo, 21 de junio de 2015

Ayer fui a Cotos con mi hermano y  mi novia. De ese puerto, se accede a la laguna de Peñalara. Huíamos del calor de Madrid. Dirá alguno: Qué tío, va a Cotos. Nada más simple ni más rústico. Se come uno un bocadillo de tortilla y sube andando hasta la laguna. Se charla, se comentan cosas del trabajo, de los amigos, de la vida en general. Parece que allí, ante la presencia de las montañas, todo se vuelve más llevadero, menos trascendental. Merece mucho la pena el paseo. Lo importante del caso es que parece que se me oxigenó el cerebro. Luego volví más amable a la llanura. Todo me parecía, en Madrid, más equilibrado, más suave para la mente lo que observaba. Era el oxígeno, que me abrió la mente y me la limpió de malas sombras que tenía dentro.
Por la noche acepté mi destino como se acepta la noche, como se acepta estar vivo. Descansé agradablemente y me desperté bien, cómodo en mi castillo mental, en mi concepción de las cosas. Hay que repetir esa subida a la laguna donde todavía hay lenguas de nieve adheridas a las grietas de la montaña.