domingo, 5 de abril de 2020

La semana pasada fue de tensión casi siempre por tener la mente puesta en los hospitales y residencias donde los sanitarios sufrían condiciones de trabajo inhumanas y moría gente. Cuando salíamos a aplaudir a los médicos y enfermeras nos llenábamos de emoción en las terrazas. Pero esta semana, parece que algo ha cambiado. Ya llueve menos, las penas ya se sobrellevan mejor proque ha habido cifras que reflejan una bajada en los ingresos en hospitales y ha habido muchas curaciones. Los sanitarios parece que respiran un poco.
Yo sigo lo mismo. Ayer pasé un mal día de lamentar mi encierro. Hoy lo llevo mejor. He comido un filete de emperador y me he tumbado en la cama a dormir. Cuando he despertado, me sentía muy muy tranquilo en la cama. Como si la relajación exterior que venía de las noticias también se me haya pasado al cuerpo. Las noticias, junto con las imágenes, más benevolentes, han hecho que yo me haya relajado quizás. Pero la expectativa es la misma: las cuatro paredes de la casa como horizonte hasta el día 26 de abril.
He leído la historia de Fang Fang que es una escirtora china que ha ido narrando la cuerentena en Wuhan. Ella dice que las cifras oficiales no están de acuerdo con la realidad. La llaman "la conciencia de Wuhan".
En este blog yo he contado algo de la pandemia y cómo la he vivido. Lo que también noto es que los que antes eran villanos ahora van a ser héroes y se van a apuntar tantos por vencer la pandemia.

sábado, 4 de abril de 2020

Hoy sí que estoy mal. Me atrapan las paredes de mi casa como garfios insalvables. No sé qué hacer. No me gusta ya mirar en internet. Es una hartura que tengo de todo ya. Ya me he dado cuarenta paseos por el pasillo esta mañana. He ido por pan y he ido a comprar a ver si se me pasaba el mal estado de mi espíritu pero ahora por la tarde no me conozco.
Mi hermano me pregunta a ver si se me pasa, pero no hay remedio. El remedio sería un paseo de kilómetros para desentumecer las piernas y respirar aire puro. Estas paredes me están matando, me están reduciendo a un animal enfermo y desesperado.
Espero que mañana o pasado se me quite esta angustia. Escribirlo aquí me consuela de alguna manera porque doy forma a mi pensamiento: un pensamiento ahogado y limitado de mi piso.
Me he tumbado de dos a seis. No quería ver nada del mundo de afuera que no puedo tocar porque estoy encerrado.
Llevamos ya el día 20 de encierro y esto es como una tortura demoniaca.
Ojalá los días empiecen a pasar más rápidamente ahora que el virus esta menos beligerante.
Creo que mañana estaré mejor. Y el lunes, todavía mejor, más tranquilo.

viernes, 3 de abril de 2020

Cuando fui a la biblioteca a cambiar los libros, ya estaba cerrada así que no he tenido lectura para estos días. De la biblioteca me leí uno sobre las mariposas monarcas que se equivocan de sitio donde invernar. Ha estado bien pero es muy extensa la obra. Me repugna releer libros ya leídos, aunque a este paso releeré El Quijote. Leo el ABC los domingos porque trae una revista muy buena, muy fácil de leer con temas interesantes. Las noticias del ABC ya no me gustan porque todo es criticar al gobierno.
Por las mañanas leo prensa digital pero ya me estoy cansando. He mirado en internet obras de escritores actuales. Los hay a miles. Releo la crítica de sus escritos y me lo paso bien. Unos hablan de distopías (un futuro negro para la Humanidad) como la que estamos viendo pero de la mano de una tecnología opresora y en contra de la libertad. Otras obras son de ficción sobre ciudades hispanoamericanas. Otras son novela negra. Otras son sobre fantasías de mundos paralelos al nuestro.
Hay que entretenerse como sea. Internet es una fuente de datos y de textos legibles que pueden hacer pasar el rato bastante bien.

jueves, 2 de abril de 2020

Día 19 de confinamiento por coronavirus. Ya estamos en abril, mes típico de la primavera, que supongo traerá algún aguacero y brillará el sol para los vivos aunque lo recibamos en casa metidos.
La vida sigue, se abre paso en las horas diminutas, encogidas entre cuatro paredes.
Hoy me he despertado tarde y he pisado la calle para comprar pan para mí y para mis padres.
Está prevista una tortilla de patata para comer.
La gente ya no sabe qué decir. Los periodistas ya han sobado tanto la realidad que la realidad suena fea, manoseada, triste.
Yo llamo a un amigo que trabaja en un centro de discapacitados y es feliz. Trabaja por la mañana y luego vuelve a su casa a descansar. Me dice que tiene miedo de que las fuerzas de seguridad tomen las calles. Yo no creo eso. Le digo que son paranoias suyas.
Ayer vi "La amiga estupenda" que tenía la acción en la playa, en verano. Me gusta más el barrio de esas dos amigas: un barrio bullicioso y con problemas.
Hoy, otro día de andar mirando internet, mirar los libros, quizás escribir mi novela, echarme una siesta, etc. etc.

miércoles, 1 de abril de 2020

Ya llevamos 18 días desde que se proclamó el inmundo estado de alerta el sábado día 14 de marzo. El domingo ya nos preparamos mentalmente para pasar los días en casa metidos como monjas de clausura. No sé si el estar en casa fomenta el ingenio o las ganas de abstraerse de este mundo o simplemente lo que hace es instigar el deseo de salir a la calle y dar un paseo. Vengo de tirar la basura, licencia que me permite andar un poco y la verdad es que se agradece. Otra actividad que libera de estar en casa es la compra del pan o de víveres.
Hoy me he leído todos los periódicos digitales que conozco. No lo vuelvo a hacer. Esta actividad te sume en un caos mental muy grande. Creo que hoy tengo el ánimo revuelto por ese ejercicio mañanero tan nefasto. Las putas noticias.
Y es que ya no se sabe de qué hablar. La crisis lo copa todo, la gestión del gobierno, también. Hay locutores de radio que ya no saben bien qué decir.
Yo lo que deseo es que pasen pronto estos días aciagos y que también pronto pueda pasear por la ciudad.
No deseo más que la pronta recuperación de aquellos que habitan los hospitales y que mengüe el número de muertos.
Solo deseo libertad y no estar atado a la arbitrariedad de un enemigo que no vemos pero que mata.


Estoy siguiendo en la cadena de televisión Paramunt la historia llamada "La amiga estupenda" que es la adaptación de una serie de novelas con el mismo tema llamada me parece "Dos amigas" escrita por Elena Ferrante. Elena Ferrante es un misterio de nuestros días ya que ese nombre es un pseudónimo de una novelista que quizás no quería la fama. Se ha ocultado en ese nombre hasta fechas muy tempranas la verdadera escritora. El hecho es que la serie de novelas "Dos amigas" es un best seller en toda Europa.
No hay que confundir Elena Ferrante con Elsa Morante que fue compañera de Italo Calvino.
Lo que me gusta de "La amiga estupenda" es la relación que hay entre las dos chicas tan bonita pero también me gusta la voz en off que remite a la novela y que hace hablar a Elena, la coprotagonista junto a Lina, desvelándonos todas sus angustias, dudas y temores a la vez que avanzan las imágenes mostrándonos la evolución física y mental de las dos chicas. Aparecen en la novela televisada las riñas entre clanes familiares, la dureza de la vida (sobre todo en el primer capítulo) y la relación de las dos chicas tan especial que se deja ver a través de la película de modo muy emotivo.
Luego, con el profesor Carlos Herreras, me he enterado de la vida y obra de Giner de Los Ríos, obra inmensa, práctica y pedagógica que tuvo lugar de la mano de su amigo Cossío. Creador de la ILE (Institución Libre de Enseñanza) y de otras instituciones como las Misiones Pedagógicas, Giner fue un gran iluminador de regiones no tocadas por el tradicionalismo a ultranza que había en España representado por Menéndez Pelayo. 
También ha hablado este profesor de Joaquín Costa, que tanto hizo por su Aragón natal y que quiso que el pueblo participara en las decisiones políticas, sociales y económicas de España.
Hoy me he levantado tarde. Para lo que hay que hacer... He leído mucha prensa de internet: El País, EL Mundo, Periodista Digital, Ok diario, Diario Público... 
Hay algunos diarios que me da que mienten o falsean la realidad, ya sea en un sentido o en otro. Lo malo de esta pandemia es que saca lo peor de nosotros mismos y lo reflejamos en nuestras manifestaciones. Así, si alguien es un malnacido, lo demostrará con creces en estas épocas de crisis. Lo mejor es que si alguien tiene buena voluntad, también lo demostrará. La pandemia no es una oportunidad de nada. Es algo que está rebajando la moral a todos los seres humanos en el mundo.
Hay políticos en España que están dando la medida de su modo de obrar. Si engañaban a la gente, con esto del coronavirus, la engañan más.
Y todos aquellos que buscan la desestabilización del sistema están de enhorabuena porque están en el poder y así pueden aplicar su doctrina comunista.
Pero todos dan repelús: unos por ineptos, otros por doctrinarios, otros porque los habían elegido por amistad, etc. Dan pena todos.