martes, 17 de enero de 2017

Ir de Majadahonda a Aranjuez es fácil. Divertirse una vez llegado a esa real ciudad es otra cosa. Ir de Majadahonda a Oporto es fácil, hay una carretera que las une. Divertirse una vez allí es lo difícil. Porque no todo es cantar y bailar en esta vida. A veces te rodeas de papanatas que te estropean las vacaciones o la excursión.
Yo me pregunto muchas veces si a cierta edad como la mía o en determinados ambientes como en el que yo vivo o determinados modos de vida como son los habituales en ciertos momentos o lugares la diversión esta vedada.
Hay estúpidos que no dejan a las personas razonables llevar una vida más o manos excitante, con alguna distracción divertida en su vida, como pueda ser bailar o reírse de algún chiste despreocupadamente.
Hay ciertas relaciones que son tóxicas y te atrapan en una red inmunda a modo de telaraña que te tapa los ojos y ya no te deja ver más allá. Y te amargan el momento, que suele ser muy largo.
Esperando que surjan otro tipo de relaciones puedes esperar un montón y no aparecen pero el consuelo es que en tu soledad no tienes que compartir las sandeces de ciertas personas que son bobas y malas por naturaleza.

Hay personas y personas.

María era una chica que deseaba cumplir sus sueños en esta tierra árida y desagradecida aunque le costara ello muchos esfuerzos y muchos sacrificios. Quería a alguien que la quisiera. Eso era primordial. Encontró en Felipe un amor incondicional ya que la personalidad de María era de aquellas que arrollaban con la mirada y hacía adeptos como rosquillas.
Después quiso tener un hijo. Y lo tuvo. Un hijo rollizo e inteligente que salió  a la madre. Y luego una hija. Y otro hijo. Todos se los hizo su Felipe, que estaba detrás de ella para lo que se ofreciera.
Y así continuó su vida hasta que María deseó ser famosa, quiso notoriedad en esta tierra árida y desagradecida. Y cantó unas canciones en un festival mediterráneo. Desafinó. Pero todos pudieron ver de qué pasta estaba hecha esta mujer, una pasta especial dominadora y ágil de mente que igual cantaba que comía con unos potentados dejando ver sus encantos por un escote de vértigo.
Y se separó de Felipe pues ya era alguien de quien podía prescindir y se casó con el conde de tal.
Y salió en todas las portadas de las revistas una y otra vez hasta el desastre final: se cayó en la bañera empujada por sus excesos y se rompió el cráneo que protegía tan peregrina inteligencia.

Si quieres algo, pídelo.

En carretera, lo pasa uno mal cuando una avería en el coche o un pinchazo nos impide continuar la marcha.
Así pasa al escritor cuando quiere escribir y la imaginación no le permite continuar con la historia.
Se siente entonces fracasado porque esa misma historia está averiada, hay algo en ella que no funciona ni obedece a los mandos de la creación literaria. La historia no es creíble y el escritor lo pasa mal porque no confía en sí mismo.
El trayecto que ha hecho no le convence y lo que le queda por recorrer tampoco contiene mucha fe.
Es como si fuera a un sitio que no le agrada y el recorrido tampoco le está gustando. El paisaje es desangelado y triste. El estilo de la narración no le convence. Es todo desmotivador y feo.
Entonces, ¿qué puede hacer el conductor-escritor? Pues seguir insistiendo y reparar la avería para seguir contando lo que sea hasta que adquiera algún sentido. Ya habrá tiempo para revisar lo que está hecho y darle un  poco de orden.
La vida está hecha de muchos tropiezos y de muchos intentos de hacer algo bonito. En el telediario solo nos ponen los ejemplos de gente triunfadora. Tiene más mérito aquella gente que se ha esforzado por un ideal aunque no haya conseguido logro alguno.

Esfuérzate: así combatirás tu propio desánimo.


Hace días que no me muevo de la ciudad. Hace días que es enero y la gente no sale porque hay crisis y frío y poco dinero en los bolsillos. Hace días que vivir se ha vuelto difícil porque vivir es lo mismo todos los días.

Debo buscar un proyecto literario en el que me embarque y salir airoso de él. La novela que estaba haciendo ha hecho aguas y solo podré sacar de ella un relato de unas cincuenta páginas.

Se me pasó el tiempo en que yo escribía todas las tardes la misma historia larga. Ya no hay historias largas que me cundan para todas las tardes.

Me he metido en una parsimonia perezosa que me tiene acobardado frente a la vida. Puede ser el inicio de una depresión o estado depresivo.
Pero hoy he escrito dos blogs y estoy contento porque llevaba ya muchos días sin escribir ni una línea. Me había prostrado ante la blancura de la página y no me salía nada.
Novela de doscientas páginas: he ahí mi propósito y mi necesidad y mi sentido.

A veces notamos que lo que hacemos no vale.


Noto que cada día me cuesta más sumarme al transcurrir de la jornada. Me quedo en la cama postergando el encuentro con lo que el día puede depararme, que es poco. Estoy en una especie de depresión por rutina, por lo que los psicólogos llaman "taedium vitae".

Y es que a mí, desde que dejé de trabajar de profesor, la vida me ha dejado como a la orilla de todo.

Hoy me he levantado a las diez, he leído las noticias en internet, he escrito algo pero no he hecho nada ni por mí ni por los demás que me parezca meritorio. Eso me tiene en un limbo de inutilidad que me exaspera.

Y dirán que estar cobrando una pensión es un chollo porque te levantas cuando quieras y no tienes horarios. Esa es la trampa, ese es el engaño de no hacer nada, que al final se vuelve contra mí y mi vida se convierte en un desorden.

Yo procuro llenar ese tiempo vacío de horarios y obligaciones con algo: con una novela que escribo, con hacer las cosas de la casa, etc


A mi hermano Paco este ritmo de vida le va bien: no se queja, está tranquilo en este remanso que huele a inactividad y reposo absoluto pero a mí me está matando.
Y esto no se soluciona con hacerme trabajador voluntario de nada porque no lo voy a hacer sino con una planificación que haga relevantes las actividades que lleve a cabo por mi cuenta.

La literatura me puede salvar con proyectos que yo ejecute día a día y que cobren relevancia en el trabajo de cada día. Siempre escribiendo. Por muy absurdo que resulte.


viernes, 13 de enero de 2017

Lo que parecía una distracción se ha vuelto una preocupación. Yo había planeado escribir sobre un jubilado. Lo podía haber hecho de forma abstracta; o sea, sin contar con la historia. Pero me he visto en la obligación de repasar la historia de España desde los años 50 si quería que la historia de mi jubilado tuviera algo de veracidad. Llevo 50 páginas pero es poco. Al mirar en su pasado, este jubilado ve su propia historia que transcurrió en la España franquista.

Miro en internet y todo lo que hay es sobre política. No hay nada sobre vida cotidiana de aquellos años. Me he leído un libro sobre Franco. Otro sobre la posguerra pero me estoy desesperando porque no encuentro libros que hablen de la cotidianidad de aquellos tiempos del Auxilio Social, el estraperlo y luego, el desarrollismo y todas esas cosas que tuvo el franquismo.

Por un lado, me gusta el reto de escribir sobre algo que no conozco (los años de Franco) pero por otro, me desespero de no encontrar nada que no tenga que ver con la dichosa política.
Desde los 50 a los años 70 yo casi no sé nada. Cómo se vestía, cómo se divertía la gente, cómo eran los escritores o los jóvenes con relación con los viejos, etc.

He leído un libro de Benjamín Prado que me ha venido muy bien. Se llama "Mala gente que camina" y que va de los hijos raptados por la alta sociedad a las presas republicanas. Habla mucho de esa época.
Espero encontrar cosas sobre esa época y así poder avanzar en mi novela. Mis padres me dicen cosas de aquella época pero no de forma muy organizada.

sábado, 7 de enero de 2017

Por fin voy a inaugurar este 2017 en este blog. Tampoco es para tanto. Unas líneas para decir que me encuentro un poco aturdido en lo sentimental porque la chica que me gustaba ya no me gusta.
A ver qué nos trae este año.
La puerta está abierta a novedades jugosas como un jamón cocido.
Ayer murió Ricardo Piglia, del que leí unas líneas. Era un buen narrador. Tuvo que huir por sus ideas.
Hoy hace frío aunque luzca el sol. Parece una metáfora (el clima) de lo que será el 2017. Lucirá el sol pero yo estaré frío.
La vida nos da y nos quita, la vida es buena a veces y otras nos acerca el lamento más doloroso.
No sé si iré al pueblo algún día, a ver cómo está pero los últimos acontecimientos (crisis, fallecimientos...) le han dejado tiritando.
Lo mejor es ir día a día como si fueran matas. Los cazadores van mata a mata, a ver de cuál mata surge la pieza a cobrar. Y pateando el campo, por lo menos das un paseo si no matas.
Las manos se me están que dando heladas, así que dejo de escribir y espero que a todo el mundo que me lee, le vaya bien este año y reciba muchas alegrías de él.

Espera cosas, pero no sentado.