sábado, 3 de julio de 2021

 He puesto la película de antena 3. No me ha gustado. Es de un secuestro. A mí me gustan sentimentales y que acaben bien. He ido a ver a mis padres. Estaban recostados los dos en el sofá esperando nada, que pasara el tiempo solamente y el calor. Luego, mi padre se dará un paseo. Hoy hace calor pero recuerdo el año pasado mucho más caluroso. A las 6 me piraré de paseo. Paco ha ido en bus a la asociación. Luego le llamo y a ver si venimos andando los dos. El estilo de Ray Loriga es muy imaginativo, no lo sabría yo imitar. No cuenta una historia como tal sino una serie de sensaciones sobre el rock and roll y la mala suerte en la vida. Ray Bradbury sí cuenta una historia temporalmente sucesiva sobre los marcianos y los terráqueos que visitan Marte. La otra novela, "Un amor" es la más clásica pues cuenta la historia de una mujer que necesita ayuda. Yo no sé qué estilo seguir, qué coño contar que por las tardes cada vez me resulta más difícil seguir con mis historias. Por lo menos, falta menos para las 6 y largarme con viento fresco pase calor o no. De camino, hay sombras que aprovecharé y corre el aire de modo que quizás no pase tanto calor. Lo que no puedo hacer es quedarme en casa porque la casa se me cae encima. No aguanto más en casa.

 Para mí hoy es sábado como podría ser lunes. No abrazo el contorno de la semana o si lo abrazo es a cada día por igual. No hay nada que me haga indicar que hoy es sábado. Me despierto tarde y me pongo a leer. Quizás la lectura haga que me evada de la serie de días que van por orden. Sé que hoy hay un película en antena 3 y que hoy se reúne la asociación. No sé nada más. No tengo fiestas, amigos con los que quedar que den un sentido al día. Cualquier día no sabré en qué día estoy. Podría escribir una pequeña historia con esto de la poca significación que tienen los días para una persona que no tiene horarios de trabajo ni de nada. Estos días me he sentado a escribir de lunes a viernes pero solo media hora, no me da para más la escritura. He decidido no escribir más hasta que lea una serie de novelas que me guíen en esto de la escritura. Es penoso esto de que llegue el viernes por la tarde y no tenga que celebrar que se acabe la semana de trabajo, como hacía antes. Es penoso que los días son tan porosos que el lunes se amontone con el martes y así hasta el fin de semana que no hago nada especial y parece un día más. Bueno, por lo menos están las mañanas de lectura.

Al fin he conseguido rescatar, del fondo de un montón de carpetas y papeles, unos temas de la oposición que espero que me mantengan entretenido un tiempo y a lo mejor, aprendo algo sobre textos narrativos, descriptivos, etc. Son una pila de temas de literatura y de lingüística. No está de más volver a lo andado. A lo mejor ahora, sin la presión del examen de oposición, con tranquilidad, aprendo algunas cosas útiles. Sé que tengo resúmenes de unos 40 temas por ahí, ya los iré mirando por si me llaman la atención y paso ratos buenos leyéndolos o estudiándolos. Ojalá haya algún tema sobre el arte conversatorio, esos temas que se llaman de Pragmática. Hay una araña recorriendo la mesa del  ordenador y no la quiero matar. Las tardes serán entretenidas o no serán aunque por la tarde la casa se me cae encima y sueño con salir de ella a pasear o a dar una vuelta en coche. Llevo toda la mañana leyendo novelas y ya me he cansado. Quedaremos Paco y yo para ir por las piernas de cordero que encargó Paco. La vida es como un saco vacío que no se tiene de pie.

 Ayer por la tarde Paco y yo hicimos una excursión: nos dirigimos a la biblioteca de Las Matas. En la biblioteca de Las Rozas no se pueden sacar libros pero con el carnet de la biblioteca de Las Rozas se puede sacar libros de la Biblioteca de Las Matas. De esta biblioteca saqué dos libros de Ray Bradbury y uno de Luis Mateo Díez. Y tengo dos libros sacados de las novedades de la biblioteca de Majadahonda: "Héroes" de Ray Loriga y "Un amor" de Sara Mesa: un total de cinco libros entre pasables y buenos que leo esta mañana de sábado. Llevo unos días que me da igual que sea lunes que sea sábado que sea miércoles: los días se me juntan en una idiotez temporal y no disfruto de nada especial en mi vida, si no fuera los libros y alguna actividad como trasladarme con el coche a algún pueblo cercano. Quiero estudiar algo pero solo me sale leer; no sé si leer es una forma de estudiar algo, pero preferiría tener algo que estudiar, quizás para escribir una novela documentada y seria en la que haya también un poco de humor y un poco de espectacularidad. Tengo unos temas de oposición por ahí guardados y podría mirarlos para quitarme el gusanillo este del estudio. He sabido estos días que a Ray Loriga, el escritor de "Héroes" le han sacado un tumor del cerebro. Eso sí que es literario y de héroe. Mientras los días pasan todos iguales: da igual que sea martes que sea sábado.

jueves, 1 de julio de 2021

 Quería pasar la tarde durmiendo y no tenía sueño, así que me he metido un dormodor y un tranxilium. He estado en una situación de grogui desde las 2 a las 4 de la tarde, pero no he dormido. He estado imaginando un recorrido con el coche que pasara por pueblos tranquilos con biblioteca. El escorial, Las Matas, Torrelodones serían la distracción de la tarde. Iría a sus bibliotecas y cogería libros de ciencia ficción o libros como "Héroes" de Ray Loriga. Tengo un carnet que pone: bibliotecas de Madrid. Se supone que me dejarán llevar libros que son mi salvación para las horas muertas que pare este verano para mí. Leer libros este verano es como asistir a un parto en el que criaturas vivientes nacerían delante de mis ojos y tendría el tiempo tasado para darlos vida.

Diré a Paco si me lleva a cualquiera de estos sitios deseando encontrar joyas literarias que yo pudiera leer por la mañana antes de hacer la comida. Ojalá los encuentre esos libros, mis compañeros.

 Si me hubieran preguntado, yo habría dicho que quería ser escritor. Pero nadie me preguntó. No bebo ni fumo porros, las mañanas se agolpan en mi pecho como pegajosos caramelos de fresa. Hay una vecina a la que no le gusta que haya cortinas en el comedor y hay un perro carnicero que se podría comer a esa vecina. Los espaguetis están en el agua cociendo mientras mi imaginación corta rebanadas de vida insulsa, que no se pueden comer. Las ratas se dieron un festín en el sótano, con los cadáveres de las estrellas de rock que salían en la tele hace mucho tiempo y ahora, no salen. El sida se adelanta a la muerte y afecta a gente indecente o no, eso no se sabe a ciencia cierta. La vida me recorre muy lentamente la frente y me la hace trizas y dudas, unas y otras todas malas de vivir.

El pueblo en el que yo nací no tiene más interés que una bandeja de torreznos y una gaita que toca al sol. Pero ni eso. Mi pueblo no tiene interés de nada. Mi pueblo es como un caparazón vacío de sentimientos.

 Ya me he leído el segundo libro que saqué de la biblioteca. Se titula "Juventud americana" y es la historia de un chico que ingresa en una banda hitleriana de instituto en USA. Al final, todo sale mal, el chico es detenido por golpear con una piedra al jefe de la banda. Lectura fácil para el verano. He ido por dos libros más. Uno, de Ray Loriga, que tiene una gran imaginación y el otro se titula "Un amor", que va de una chica que llega a un pueblo pequeño. A ver qué pasa. Las mañanas de lectura son buenas, mato muchas horas. Entretanto que leía, he hecho los preparativos de unos espaguetis a la putanesca: he picado ajo y lo he echado a la sartén, he echado también a la sartén una lata de anchoas, he abierto un bote de alcaparras, otro de tomate entero pelado y otro de aceitunas negras. Se va echando todo y por último, lo espaguetis cocidos al dente. Eso es todo. Mi hermano ha ido a encargar dos piernas de cordero para el sábado a un restaurante de Majadahonda. Yo me he aburrido y entretenido a partes iguales, haciendo la comida y leyendo. El verano ya no es lo que era. Ni mucho menos.