martes, 19 de enero de 2021

 Esta mañana me he levantado de la cama y me he dicho: otro día igual que ayer, otro día igual que mañana y los que me queden por vivir. Después, he puesto a la lumbre un cocido y ya me he entretenido un poco. Iba catando del caldo a ver si los garbanzos se cocían. Luego, he ido con mi hermano al parque de Colón, pero allí también se me ha hecho insufrible el estar con un señor pensionista hablando del covid. Así que me he dado un paseo por "el barrio", como yo llamo a la calle que va rodeada de comercios y de algo de vida y me he sentido mejor. Allí me he encontrado con Pilar y hemos estado hablando y fumando a la puerta del bar al que iba yo cuando me despertaba a eso de las cinco de la madrugada. Ha sido de alivio fumar allí un cigarrillo con esa mujer. Me vengo a casa recorriendo por segunda vez el barrio en dirección contraria y ya me encuentro mejor. Es balsámico ese paseo por esa calle. No sé por qué me hace sentir bien. Hemos comido el cocido y me he tumbado pero no he dormido apenas la siesta pensando en la novela, cómo proseguir con ella. Luego Paco se ha ido y yo voy a seguir comentando poetas y haciendo uno yo en este blog:


Si el oscuro torrente conoce crecidas

quiero yo también conquistar el valle,

salirme de mi cauce aburrido

y tornarme río que llegue al mar.

 Gracias a los poetas que comento, veo expresiones nuevas en el lenguaje y aciertos estilísticos que se me quedan en la memoria, así que voy a seguir con Ricardo Molina. Ricardo Molina nació en Córdoba y fundó la revista "Cántico" junto a otros poetas y pintores.


                                             ELEGÍA VII.


                                                                        A Ginés Liébana

En Sandua aúlla el viento por los viejos tejados,

por los muros ruinosos y la negra veleta.

El avellano esfuma su contorno en la niebla

y el torrente ensordece los valles desolados.


Los nogales sacuden sus mil hojas de agua

anunciando el otoño en los campos aún verdes.

Las nubes se derrumban como un trono solemne

sobre la silenciosa calma de las montañas.


Los violentos despojos de la oscura tormenta

en las aguas salvajes se destiñen y flotan.

En los rosales queda todavía una rosa

y al aspirarla mi alma se inunda de tristeza.


No había oído hablar de este poeta ni en mis estudios de la universidad ni tampoco en los apuntes de mi oposición. Se supone que este poeta y otros del grupo "Cántico" no eran académicos ni era necesario estudiarlos.

Sandua es una creación del propio poeta para la inserción en ella del Amor y la Naturaleza.

No me gustan muchos estos versos pero sí la musiquilla que produce al leerlos (son versos alejandrinos de 14 sílabas) con un ritmo de palabras de acentuación grave.

Me gusta este verso: "por los muros ruinosos y la negra veleta" que evocan cierto abandono en el paisaje. Son dos frases compuestas por nombre y adjetivo que dan lugar a dos representaciones de la realidad de un pueblo en ruinas.

En los últimos versos de este largo poema, el autor se identifica con el lugar que describe, otoñal y ruinoso, como si al poeta también se le haya ido lejos la felicidad, el amor y la belleza.

lunes, 18 de enero de 2021

 El siguiente poeta de mi antología es Miguel Labordeta. Nació en Zaragoza y formó parte de la tertulia "Niké". Era el hermano de José Antonio Labordeta. Su poesía es "una autobiografía espiritual, atroz y tierna a la vez, de un alma solitaria". En sus primeros libros hay existencialismo; después se constituye en testimonio histórico al que pertenece este poema que voy a comentar. No en vano, Labordeta estudió Historia.


SEVERA CONMINACIÓN DE UN CIUDADANO DEL MUNDO.

Mataos

pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.

Si vuestra rabia es fuego que devora tal cielo

y en vuestras almohadas crecen las pistolas:

destruíos aniquilaos ensangrentad

con ojos desgarrados los acumulados cementerios

que bajo la luna de tantas cosas callan

pero dejad tranquilo al campesino

que cante en la mañana

el azul nutritivo de los soles. (...).

Usa el poeta un  imperativo: "mataos" en el sentido de: "podéis mataros" y luego excluye de esa matanza al niño que descansa, al campesino, al joven estudiante "que lleva en su corazón un estío secreto" y a ese hombre tan bueno y tan vulgar que con su mujer "pasea en económicos atardeceres".

Es muy bonita y poética la lista que hace Labordeta de los seres que no merecen la guerra.

Hay referencias a la guerra en "vuestras almohadas crecen las pistolas" haciendo referencia al belicismo que hubo antes, durante y después de la guerra civil española: dice "crecen" como si las pistolas fueran un ser vivo, dándole así mayor realce a las armas.

"Acumulados cementerios que tantas cosas callan": es una referencia a los fusilamientos que hubo en España en la época de la guerra civil.

En toda la poesía, lo que hace Labordeta es ordenar que se maten todos pero librar de esa guerra a todos a la vez, cosa muy difícil. Los ejemplos que pone son de gente corriente que no merece morir en una guerra. Es a la vez atroz y tierno el llamamiento a la paz que hace el poeta



 Como mi novela no marcha y yo estoy un tanto aburrido, voy a seguir con los comentarios de poetas. Hoy toca Carlos Edmundo de Ory, que fue el creador del postismo en poesía. Nació en Cádiz y luego, se trasladó a Madrid. Resume su poesía en amor y dolor.

El poema es este:

Paso a paso llegué a la verja un día

no habiendo nadie y con mi poco altura

abrí la puerta y penetré en la oscura

casa que estaba en su interior vacía.


Como la lluvia allí no me podía

dormité con un sueño que aún me dura;

pues bien, nunca saldré de esta aventura

la que yo llamo la ventura mía.


Yo soy aquella la lejana casa

y aquel el hombre triste que la habita

empeñado en no abrir jamás la puerta.


No el viento pasa. No la lluvia pasa.

Ni aún nadie se le acerca porque evita

el miedo que le da la casa muerta.


Es un soneto en el que se cuenta el hallazgo de una casa vacía. Puede ser algo real y entonces parece una ocupación de una casa o puede ser algo simbólico en el sentido de que el personaje y la casa se identifiquen como algo solitario o muerto. Puede ser una descripción de la soledad del poeta por medio de una casa abandonada.

Yo vi en la tele un documental sobre este poeta y dijeron en él que Ory vivió casi siempre en hostales. Me impactó mucho la vida que llevó este hombre, lejos de los oropeles y los premios oficiales. Su poesía es sencilla de entender como vemos en este soneto y es muy simbólica. En la antología que manejo hablan de este poema como  la manifestación del "yo ruinoso". Quizás Ory vivió de manera precaria toda su vida y consiguió ser un gran poeta.



domingo, 17 de enero de 2021

 Hoy es domingo y a no ser por unas judías verdes que he cocinado rehogadas en la premura de la mañana, no puedo estar orgulloso de nada. Mi vida transcurre así, en una repetición de días que se suceden como la goma. He comprado el periódico pero no me he interesado mucho por él; he paseado por la ciudad, pero no me ha gustado tanto de lo mismo otra vez. 

He escrito lo de un poeta y su verso por ver si me entretenía y el entretenimiento ha durado poco. Me iré a pasear otra vez, a salir de casa más bien, a romper el tedio de estar en el mismo sitio a la misma hora.

Ayer leí un fragmento de "Fortunata y Jacinta". La literatura está ahí para disfrutar de los acontecimientos de unos personajes estudiados hasta el hueso.

Siempre lo mismo, lo consabido, lo horripilante que se repite de semana en semana. Menudo rollo.

Como no tengo nada de qué escribir, pues mi vida es anodina (pasan los días, pasan) escribiré de un poeta de los que hay en mi antología de poesía española 1936-1975.

Se trata de José María Valverde. Era católico y escribía esa poesía llamada arraigada.


Oración por nosotros los poetas.


Señor, ¿qué nos darás en premio a los poetas?

Mira, nada tenemos, ni aun nuestra propia vida;

somos los mensajeros de algo que no entendemos.

Nuestro cuerpo lo quema una llama celeste;

si miramos, es solo para verterlo en voz.


No podemos coger ni la flor de un vallado

para que sea nuestra y nada más que nuestra,

ni tendernos tranquilos en medio de las cosas,

sin pensar, a gozarlas en su presencia solo.

Nunca sabremos cómo son en verdad las tardes,

libre de nuestra angustia su desnuda belleza...


Comentario:

Valverde era extremeño de Valencia de Alcántara. Fue poeta, filósofo y traductor. Se exilió de España al apoyar a unos profesores de la universidad que estaban en contra de la dictadura. Tiene muchos libros de poesía publicados.

En este poema se dirige a Dios y le dice qué piensa de los poetas que siempre están tomando nota de lo bello e inútil de la Creación. Las flores, los pájaros son cantados por los poetas. Los poetas no tienen nada y todo lo vierten en palabras. Dice que los poetas no pueden descansar en paz mientras están en la Tierra y Valverde le pide a Dios la paz cuando muera.

El fragmento que he copiado dice eso pues la poesía es una repetición de ese papel que tiene el poeta de matar las prisas y dejar constancia de lo que hay en el mundo de bello.

Me encanta este verso: "ni tendernos tranquilos en medio de las cosas.": viene a decir que el poeta no está para gozar de las cosas sino para contarlas, para hacerlas palabra.


 

miércoles, 6 de enero de 2021

 Para mí, el fin de la pandemia vendrá marcado cuando pueda ir a la biblioteca y pueda elegir un libro. Perderme por los anaqueles repletos de títulos e ir mirándolos, leer el empiece de ellos y, si me gusta y me engancha la obra, el libro, ir al despacho donde está el bibliotecario y tomarlo prestado, llevarlo a casa y disfrutar de su lectura. He estado comprando libros en una librería de aquí y del otro pueblo pero no me gusta tanto la experiencia como brujulear entre la multitud de títulos que guarda una biblioteca, aunque sean antiguos. Y es que ahora salen muchos títulos de actualidad, pero muchos son aburridos o no tienen el sello de calidad que el tiempo hace que tengan los libros. He comprado y leído libros o raros o que no me han convencido tanto como me convencen cuando en la biblioteca los miro, leo la cubierta, leo el principio, veo de qué va y un poco el estilo, etc. En una librería no puedes hacer eso porque no hay espacio físico y es más comercial que una biblioteca, no están para que te tires la mañana mirando y leyendo. La verdad, es que yo no tardo mucho para elegir dos libros que me traigo a casa cada vez que voy. Suelo tardar unos 20 minutos o media hora hasta que me decido. Luego, en casa, me doy prisa por acabarlos para ir por otros. O sea, que si abren las bibliotecas, yo doy por acabado esto de la pandemia.